Jair Bolsonaro, al asumir la presidencia el 1 de enero, proclamó que en Brasil había llegado el fin del socialismo, pero la historia también tiene sus gambetas, porque la gran revelación del fútbol juvenil brasileño se llama Marx Lenín dos Santos Gonçalves, tiene 17 años, y es el enganche estrella de Flamengo en la copa de verano de enero.

El futbolista, uno de los mejores amigos de Vinicius Junior, el joven al que Real Madrid compró por 45 millones de euros, descarta tener militancia política pese a que por su bautismo estaría, de alguna forma, predestinado.

Dice que la madre quiso homenajear a su padre, llamado Marques, y le puso Marx, aunque no recuerda bien lo de Lenín. "Mi mamá ni sabía quien era Karl Marx", recordó al canal ESPN Brasil antes de entrar en campo.

El filósofo, político y periodista alemán y el líder de la revolución rusa se juntan en el nombre de este zurdo que es considerada la revelación de Flamengo en la Copa Sao Paulo, un torneo juvenil que se juega todos los eneros.

Marx Lenín es uno de los mejores amigos de Vinicius Junior, el jugador de 18 años que se llevó Real Madrid de las inferiores de Flamengo y que ahora brilla en el equipo dirigido por el argentino Santiago Solari. "Desde los 13 años que jugamos juntos y siempre había que dársela a él para que resolviera. Ahora quiero seguir mejorando", dijo Lenin.

El futbolista estrella en el mes de asunción de Bolsonaro es un éxito en las redes sociales y entre sus profesores del secundario de Rio de Janeiro.

"Ellos cuando ven mi nombre empiezan a dar clases de Historia a partir de estos personajes", dijo Lenin.

La llegada de Bolsonaro al poder no influye en la carrera de este jugador que esquiva cualquier definición política. 

"No me interesa la política, lo mío es jugar al fútbol y mi carrera, dejo la política para mi madre, voy a esperar a votar hasta los 18 años", dijo el enganche. Los relatores caen en la broma fácil, pidiendo que juegue "por izquierda". 

La victoria de Bolsonaro generó reacciones en el mundo del fútbol, la más importante cuando el propio ex capitán del Ejército levantó la copa de campeón brasileño 2018 con Palmeiras. Tanto el emblema de Palmeiras, Felipe Melo, y su entrenador, Luiz Felipe Scolari, son declarados admiradores de Bolsonaro, que también ganó un homenaje por su victoria electoral por parte de Atlético Paranense, campeón de la Copa Sudamericana.

Del otro lado, Juninho Pernambucano, ex futbolista de la selección, ídolo de Vasco da Gama y de Olympique Lyon, de Francia, fue víctima de una campaña de fake news (noticias falsas) por criticar a los jugadores que votaban a Bolsonaro. "No se puede votar a a derecha, a Bolsonaro, cuando un futbolista ha surgido del pueblo, de la masa popular", dijo Juninho.

La política deportiva de Bolsonaro es un misterio, pero fue rebajada del rango de ministerio que tuvo hasta diciembre pasado.

Ahora la secretaría de Deportes forma parte del Ministerio de la Ciudadanía y está a cargo de un militar, el general Marco Aurelio Costa Vieira, quien fue director de operaciones de los Juegos Olímpicos Río 2016. 

La política deportiva, en diciembre, recortó el 47,5 por ciento las becas para los atletas olímpicos, en el contexto de la nueva política del techo de gasto público, que congela presupuestos por dos décadas.

"Vamos a distribuir mejor los recursos privilegiando el deporte de base", dijo el ministro de la Ciudadanía, Osmar Terra.

En el primer año de Bolsonaro como gobernante, Brasil será sede del 14 de junio al 7 de julio de la Copa América, con entradas de hasta 200 dólares. Ya no hay más entradas para la inauguración en Sao Paulo y la final en Rio luego de que se puso en venta el primer lote, el jueves pasado.