Indiscutible dominador de las grandes pruebas en los últimos años, entre los que se destacó por ocupar el sitio de privilegio en el podio del Tour de France en 2013, 2015, 2016 y 2017, el británico Chris Froome culmina el año envuelto, y envolviendo al ciclismo, tantas veces manchado por la oscura estela del uso de drogas prohibidas que mejoran el rendimiento, en una severa acusación de doping.

El control de Froome se realizó el 7 de septiembre pasado, a tres días de la llegada de la Vuelta de España, cuando el británico llevaba el maillot rojo de líder. Se le notificó su positivo días después, el 20 de septiembre, cunado culminaba en el tercer puesto en la contrarreloj de los Mundiales de Bergen.

Desde entonces, el ciclista nacido en Nairobi, Kenia, pero nacionalizado británico, no volvió a correr. Pero, al mismo tiempo, y como parte de su postura para defender su inocencia, anunció su calendario para 2018 y su decisión de correr el Giro de Italia en la búsqueda de ganar las tres grandes vueltas (Francia, España, Italia) de forma consecutiva e intentar el doblete Giro-Tour.

Para la Unión Ciclista Internacional (UCI) Froome dio positivo tras ganar la última edición de la Vuelta a España, señalando que dio positivo por Salbutamol, un broncodilatador.

El análisis de la muestra B del ciclista confirmó los resultados y, según la UCI, la presencia de sustancias como el Salbutamol en una muestra no implica la suspensión provisional obligatoria del corredor.

Froome, de 32 años, dueño de tres segundos puestos en el Tour antes de obtenerlo, quebró su sequía este año en tierras españolas relegando en el podio al italiano Vincenzo Nibali y al ruso Ilnur Zakarin.

Froome dijo en un comunicado que facilitará toda la información que sea necesaria a la UCI sobre el uso de la medicación que utiliza contra el asma.

"El uso permitido de dosis de Salbutamol puede resultar a veces en concentraciones elevadas en la orina, que requieren una explicación", señaló el ciclista y agregó que "la UCI tiene toda la razón para evaluar los resultados de las pruebas y, junto con el equipo (NdeR: Team Sky), voy a suministrar toda la información que sea requerida".

"Es bien sabido que tengo asma y conozco exactamente cuáles son las reglas. Uso un inhalador para controlar mis síntomas", subrayó.

El corredor agregó "mi asma empeoró durante la Vuelta, así que seguí la recomendación del médico de aumentar la dosis".

El salbutamol es un broncodilatador que aparece dentro de la lista de sustancias prohibidas por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) bajo ciertas condiciones, formando parte de los agonistas beta-2, todos los cuales están prohibidos, con tres excepciones. Una de ellas precisa que se permite "el salbutamol por inhalación" con una "dosis máxima de 1.600 microgramos por 24 horas, sin exceder los 800 microgramos cada 12 horas".

La normativas de la AMA especifica que "la presencia urinaria de salbutamol en una concentración mayor de 1.000 ng/ml se presume que no es consecuencia del uso terapéutico y, por tanto, se considera un Resultado Analítico Adverso".

Solo se admitirá, por encima de esos valores, que se trata de un uso terapéutico si "el deportista demuestra por medio de un estudio farmacocinético controlado que el resultado anormal fue consecuencia del uso de una dosis terapéutica (por inhalación) hasta la dosis máxima indicada anteriormente", es decir de 1.600 microgramos por 24 horas.

El control antidopaje al que fue sometido Froome, reveló una concentración de salbutamol de 2.000 nanogramos.