Los XXXII Juegos Olímpicos Tokio 2020 ya se desarrollan en medio de la pandemia de coronavirus, que obligó a postergarlos para un año más tarde, luego de muchas idas y vueltas en las que se evaluó su suspensión. El evento deportivo encontró dos nuevos obstáculos en las semanas previas a su inicio oficial: el bajo porcentaje de vacunas aplicadas en la población japonesa y la aparición de la variante Delta.

A la fecha, el país catalogado com la "mejor nación que gestionó" el impacto del Covid 19, acumula un total de 850.000 contagios y poco más de 15000 muertes. Además, ya completó el esquema de inmunización en 29,4 millones de personas, esto es el 23,3 por ciento del total.

Sin embargo este escenario fue acelerado por el gobierno nipón en las jornadas previas al inicio de la competencia deportiva: en abril el país registraba sólo el 1 por ciento de su población con algun compuesto contra el Sars-Cov-2.

La estrategia de vacunación se apoyó, entra otras aristas, en una alianza gubernamental con las empresas para estimilar la inoculación en sus empleados

Así, a principios de junio se aplicaba un promedio de 500.000 dosis al día, y tres semanas después, el número en el mismo período rozaba el millón, según repasó el editor de Bloomberg News, Gearoid Reidy.

"Son un montón de dosis por día, pero también son muchos millones de personas. Igual, pasar de no tener casi vacunados a un millón por día, es una gran diferencia y me da esperanza", apuntó a la agencia Télam Hernán Darío, guía turístico argentino e influencer, que reside en Tokio desde 2016.

Cómo es la estrategia de vacunación contra el coronavirus de Japón

El Gobierno japonés envía cartas a los domicilios de cada habitante con un cupón de vacunación y, una vez recibido, el ciudadano puede pedir cita por internet al centro de inoculación asignado en el voucher.

Sin embargo, y a pesar de que todas las personas mayores a 12 años ya están habilitadas para acceder al fármaco contra el coronavirus, muchas personas jóvenes aún se muestran escépticas.

"Todavía no me he vacunado, tengo un poco de sospecha al respecto",
señaló la actriz de doblaje y traductora Eri Watanabe.


Runa Shirasaka, que tiene 27 años y trabaja en un hostel de la zona más turística de Tokio, comparte la misma sensación. "Hasta el momento no tuve coronavirus y aún no he recibido mi cupón de vacunación, por lo que no me he vacunado. En cuanto a la vacuna, me preocupan las reacciones adversas", agregó a Télam.

A principios de mayo se conoció que Japón estaba acumulando millones de dosis debido al ritmo lento de la campaña y, unas semanas después, el sistema de registro colapsó debido a una falla técnica del servidor.

En ese momento, el ministro a cargo, Taro Kono, instó a la población a "ser paciente". Recién a finales de mayo, se abrieron los primeros dos vacunódromos del país en las ciudades de Tokio y Osaka.

Pese al cuello de botella, el Gobierno pretende mantener el ritmo de inoculación con los fármacos de Pfizer, Moderna y AstraZeneca, estos dos últimos autorizados hace solo dos meses.

Para complementar la inmunización, las autoridades locales impulsan un plan junto a empresas. Si bien las vacunas son gratuitas para los más de 122 millones de ciudadanos, las compañías que formen parte deberán contratar a los médicos y espacios para llevar a cabo esta tarea.

A mediados de junio, se plegaron al proyecto SoftBank, la fábrica de bebidas alcohólicas Suntory, la aerolínea ANA, la empresa de taxis Nihon Kotsu, Toyota y Sony, entre otras.

"En Japón son muy importantes la lealtad y la permanencia en las empresas, por eso decidí hacer trabajos provisorios hasta que reabran las fronteras y pueda reactivar mi empresa como guía. Como no hay fecha próxima, vivo pensando que tal vez al otro mes ya va a estar todo bien. Soy freelance, así que la vacunación va a tardar un poco más en mi caso", agregó Darío.