¿Alguna vez en las noticias han escuchado decir "Pinamar al 85% de ocupación de hoteles"? El manejo de recursos de una ciudad es como cualquier sistema. Un sistema es un "conjunto de elementos que interactúan entre sí, bajo ciertas restricciones, para llegar a un fin común" (Niebel, 2004). En el caso de la pregunta sobre Pinamar como destino turístico, los elementos que interactúan entre sí serían los turistas, los empleados de servicios y los comercios. Las restricciones podrían ser de capacidad: la cantidad de camas de hotel, lugar en restaurantes o de transporte por las vías públicas. Ahora ¿cuál sería el fin común? Por ejemplo, entregar un servicio turístico integral de calidad a los visitantes.

Es muy factible que una ciudad tenga el 85% o incluso hasta un 100% de su capacidad utilizada, y que uno sola de las restricciones alcance su nivel máximo de capacidad en un determinado momento. Esto nos lleva a otro concepto muy utilizado en el mundo de la Ingeniería Industrial: el cuello de botella. El cuello de botella es "la situación de falta de fluidez en la solución de algún asunto o de taponamiento en el paso de vehículos, animales, etc." (DEM COLMEX, 2020). Viene de una analogía por la parte más estrecha de un recipiente cualquiera, como una botella.

Un cuello de botella puede presentarse de forma diferente en distintos escenarios. Por ejemplo: en una línea de producción sería la máquina más lenta del proceso; en las compras de un supermercado podrían ser las cajas registradoras; en un aeropuerto la pista de aterrizaje. El cuello de botella es quien marca el ritmo del proceso, ya que no se pueden fabricar productos más rápido que lo que marca la máquina más lenta, no se pueden concretar más compras de supermercado que las que las cajas registradoras puedan procesar y no pueden salir más vuelos de un aeropuerto que los que la pista de aterrizaje permite por hora.

Así pues, podemos analizar el contagio de COVID-19 y la atención médica como un proceso que posee recursos limitados y cuellos de botella. Mucho se ha hablado de los respiradores y de las camas de terapia intensiva, pero esto no significa que sean los únicos recursos limitados. Aparecen muchos otros como la cantidad de hospitales, de geriátricos, el abastecimiento de algunos alimentos o de insumos para la salud, los vuelos para repatriados, etc.

Si analizamos en detalle el proceso en los hospitales aparecen: medicamentos, elementos de protección personal,camillas, respiradores, equipos para unidades terapia intensiva, quirófanos; y, particularmente pero no menos importantes, los recursos humanos. Médicos, enfermeros, personal de limpieza y de mantenimiento. Cualquiera de ellos puede transformarse en nuestro cuello de botella porque son recursos limitados y, ante un aumento en la demanda, pueden ser insuficientes.

He aquí las paredes que nos impone el CODIV-19 contra las que nos chocamos. Todos sabemos en mayor o menor medida, que lo crítico de la enfermedad no es la tasa de mortalidad del virus, sino lo fácil que es esparcirlo y que esto lleve a un colapso del sistema de salud que nos lleve a tener filas de espera que no acaben más y obligar a dar prioridad a quienes más posibilidades de supervivencia tienen, como está sucediendo en Europa. Tema que no es menos controversial por haberlo entendido pragmáticamente.

La resolución de estos tipos de problemas es una parte de lo que se conoce como Logística humanitaria, parte de la Ingeniería Industrial.

* Responsable Dirección de Ingeniería Industrial de UADE