El cuádruple campeón olímpico y el atleta británico más laureado de la historia, Mo Farah, puso fin a su relación con el polémico entrenador estadounidense de origen cubano Alberto Salazar (ganador tres veces del maratón de Nueva York y una del de Boston), quien se encuentra investigado por la agencia antidopaje de los Estados Unidos por el supuesto uso de técnicas dopantes en sus deportistas.

Farah, quien consiguió el oro en los 5.000 y 10.000 metros en los Juegos de Londres 2012 y Río de Janeiro 2016 resaltó que la decisión fue únicamente por motivos familiares y “no por las acusaciones de dopaje” sobre su ahora ex entrenador.

“Ya era hora de volver. Mis hijos han crecido y quiero que estudien en Londres. Y mi mujer también deseaba regresar”, declaró el plusmarquista de 34 años. “Las acusaciones contra Salazar se conocen desde hace dos años, y si fuera por eso, me habría ido antes. Si Alberto hubiera cruzado la línea o si dudara de él, ya me habría ido hace tiempo”, sostuvo Farah.

Salazar, dueño del centro de entrenamiento Nike Oregon Project, es investigado por la Agencia Antidoping de Estados Unidos (Usada), después de que la BBC acusara al técnico de usar productos dopantes para mejorar el rendimiento de sus atletas.

Farah, quien ostenta el honor de haberse consagrado seis veces campeón del mundo, se retiró de las pistas en el último Mundial de Londres con un nuevo oro en 10.000 y plata en los 5.000, y dedicará el resto de su carrera al maratón, para lo cual se entrenará a las órdenes de Gary Lough, el esposo de la maratonista inglesa Paula Radcliffe, a quien también entrenaba cuando se convirtió en la plusmarquista y dueña del actual record mundial femenino de la distancia (2h15m25s, en 2013).