El alemán John B. Goodenough, el británico Stanley Whittingham y el japonés Akira Yoshino ganaron el Nobel de Química 2019 por el desarrollo de baterías de iones de litio, trabajo que "sentó las bases para una sociedad inalámbrica y libre de combustibles fósiles", apuntó la academia sueca.

Galo Soler Illia, doctor en Química e investigador del Conicet, dijo a Télam que la entrega del premio "alegró a la comunidad científica porque fue un reconocimiento a una carrera por generar energías renovables, y nadie podría pensar las tecnologías de hoy sin el uso del litio".

"Uno de los puntos más interesantes de este Nobel es que se haya reconocido la capacidad que tiene la química básica", sintetizó Soler Illia, doctor en Química e investigador del Conicet. "El litio es un elemento muy liviano y que se oxida liberando un montón de energía, entonces es bueno para generar baterías que tengan un gran voltaje", precisó Soler Illia.

El científico argentino indicó que el primero en darse cuenta de esta situación fue Whittingham en los años 70, al buscar métodos renovables para generar baterías y porque era la época de la crisis del petróleo. "Entonces justamente Whittingham prueba su primera batería con litio metálico y con sulfuro de titanio, aunque luego se presentaron limitaciones", añadió.

Si bien, explicó, "se había demostrado que el litio era muy importante, el cátodo de sulfuro de titanio se podía mejorar un poco y desarrollar potencial de oxidación más fuerte".

"Aquí Goodenough, que había trabajado mucho en la estructura electrónica de óxidos, predijo que usando óxidos en lugar de sulfuro de titanio la batería podía andar mejor", continuó.

Así, "encontró el óxido de cobalto, que puede albergar también litio, y desarrolló una batería de mucha más potencia en la década del 80", destacó Soler Illia. "Hasta que a mediados de los 80, en lugar de usar litio metálico, Yoshino probó directamente un carbón con un litio atrapado adentro y pudo combinar una batería que fuera comercialmente viable", remarcó el químico.

Así llegamos a la actualidad, donde "las baterías de litio son muy importantes porque son las que le dan energía a nuestros celulares, a nuestras laptops y muy pronto a nuestros autos también", completó.

Ernesto Calvo es un investigador del CONICET en el Instituto de Química, Física de los Materiales, Medioambiente y Energía, quien hace algunos años desarrolló un método para extraer litio de salares de altura de manera limpia en la idea de Goodenough de intercalar litio en óxidos. El científico afirmó que "las baterías de ion-litio ofrecen la posibilidad de electrificar zonas remotas. Pensemos que hay 30 millones de sudamericanos que hoy todavía no tienen acceso a la energía eléctrica".

El investigador del CONICET expresó su satisfacción, al tiempo que manifestó su sorpresa: "Ya habíamos perdido las esperanzas porque hace ya muchos años que se esperaba que Goodenough ganara el Premio Nobel y sin embargo nunca se lo daban".

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