Los tiempos cambian, el deporte evoluciona, y sus intereses mutan de acuerdo a nuevos enfoques, uno de ellos el que se preocupa por torcer el rumbo sostenido por largos años respecto de las apuestas en los Estados Unidos.

La lucha por las apuestas deportivas estuvo resumida históricamente en el deseo de los casinos de legalizarlas para tener más clientes, postura que chocaba con las posiciones de las principales ligas deportivas, negadas a eso.

Hoy, en el país del norte la batalla ha girado en vísperas de una decisión de la Corte Suprema que podría reestructurar el sector de apuestas, en un marco en el cual dos deportes harto populares como el básquetbol y el béisbol ahora quieren una parte de las ganancias, desencadenando una guerra de lobby estado por estado.

Así es que la NBA y la Liga Mayor de Béisbol (MLB) están pidiendo a los legisladores que exijan a los casinos el giro del 1 por ciento de todas las apuestas realizadas en sus partidos, algo que los casinos y las casas de apuestas se oponen.

Antes de fines de junio, la Corte Suprema decidirá sobre la propuesta de Nueva Jersey de revocar la prohibición federal sobre las apuestas deportivas. Si Nueva Jersey gana, le corresponderá a cada uno de los demás estados determinar si permite las apuestas deportivas y, de ser así, bajo qué términos.

Al menos 22 estados ya han introducido o promulgado leyes de apuestas deportivas en anticipación a la decisión del tribunal. Y mientras los legisladores estatales definen los detalles, los grupos de presión de las ligas y los casinos fueron a las legislaturas estatales en todo el país para presentar sus argumentos a favor y en contra de lo que se ha dado en llamar comisión de integridad.

Pero dicha comisión es, solo un punto polémico en una lista de pedidos de las ligas, que además quieren que los estados exijan que los corredores de apuestas usen flujos de datos oficiales, compartan información de los consumidores y permitan que sean las propias ligas las que den aprobación final de qué tipos de apuestas se permitirán.

Un proyecto de ley propuesto por Nueva York habla de una comisión de 0,25 por ciento, que en el volúmen de apuestas que se registran representaría el un ingreso de cientos de millones de dólares. De acuerdo con proyecciones que dicen que los estadounidenses podrían apostar legalmente hasta u$s245.000 millones al año para 2023, cifra que quedaría traducida en un monto potencial de casi u$s2.500 millones para las ligas, esto en caso que la comisión que otros estados aspiran sea del 1 por ciento.

Las ligas justifican la comisión por considerarla una regalía, que deben recibir por los derechos a obtener ganancias de sus partidos y en parte, por la necesidad de una póliza de seguro para compensar el riesgo en caso de que surjan prácticas corruptas en los partidos.

Las compañías de apuestas sostienen que lo suyo es un negocio de bajo margen, mientras los casinos de Las Vegas normalmente se quedan con alrededor del 5 por ciento de las apuestas que reciben, por lo que una quita del 1 por ciento como solicita la NBA le significaría un recorte del 20 por ciento de los ingresos.

Incluso, la NBA sugirió que los márgenes podrían llegar a ser el doble, en tanto en Europa, por ejemplo, las principales casas de apuestas ganan entre el 17 y el 20 por ciento en sus puntos de venta tradicionales.