El tenista Pablo Carreño se despidió del Open de Australia en los octavos de final después de que el juez de silla, el australiano Thomas Sweeney, le diera un punto a Kei Nishikori en el tie-break del quinto set cometiendo un error que desmoronó al gijonés hasta la derrota. Preso de furia, el español se fue de la cancha insultando al juez de línea.

Carreño pidió el famoso ojo de halcón para verificar si la pelota había entrado cuando en el decimocuarto punto del desempate servía Nishikori y, en esa jugada, una aproximación a la red del nipón finalizó con una derecha paralela forzada de Carreño que pegó en la cinta y cayó muerta en la línea. Sin embargo, uno de los jueces de línea cantó la pelota fuera. Carreño, entonces, pidió el ojo de halcón que mostró que la pelota había entrado. Pero el juez de silla, el australiano Thomas Sweeney, dio el punto a Nishikori al considerar que el japonés estaba en una posición de evidente ventaja para ganar el punto. Carreño, evidentemente no podía entender la errónea decisión, además en un momento delicado.

El encuentro siguió y Carreño fue desquiciándose cada vez más hasta perder el partido, sumando hasta cinco puntos perdidos de manera consecutiva. La reacción del gijonés no se hizo esperar y las cámaras captaron cómo se iba insultando al árbitro. "Después de cinco horas de un gran partido he salido de la peor forma posible. Desafortunadamente cometí un error pero la gente que me conoce sabe que no soy así", sostuvo más tarde el tenista en conferencia de prensa y en relación a la manera en que se despidió de la cancha.

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