Si desde hace meses el Barcelona atraviesa una delicadísima situación deportiva y económica, lo ocurrido el miércoles en Múnich sitúa al ex club de Lionel Messi todavía más al borde del abismo. Con la inapelable derrota 3-0 ante el Bayern, el Barcelona fue eliminado de la Champions League en la fase de grupos y se despeidió de varias decenas de millones de euros.

La competición de clubes más importante del mundo reparte cada temporada cientos de millones de euros entre los equipos que participan. Los 32 que entran en la fase de grupos reciben 15,64 millones cada uno como fijo inicial. Además, cada victoria está premiada con 2,8 millones y por cada empate se reciben 930.000 euros.

También hay varios ingresos más: el Barcelona, por ejemplo, ya obtuvo 12 millones en concepto de marketing y televisión y otros 30 millones por su coeficiente UEFA. Es decir, al quedar eliminado antes octavos de final embolsará 64 millones de euros.

El problema es que el club tenía un cálculo muy diferente. En su balance anual había proyectado ingresos por 90 millones de euros por la participación en la Champions League, contando con que se llegaría, al menos, a cuartos. Es decir, la entidad registrará la pérdida de 26 millones de euros, sin contar lo que se va a dejar de recaudar por entradas y por derechos en la temporada.

De haberse clasificado a octavos, el club habría recibido 9,6 millones de euros adicionales, mientras que la clasificación a cuartos le habría reportado otros 10,6 millones. A cada entidad que alcanza las semifinales ingresan otros 12,5 millones, mientras que los dos finalistas embolsan otros 15,5 millones.

El campeón consigue una prima adicional de 4,5 millones de euros más otros 3 millones por participar en la Supercopa europea, un torneo cuyo ganador se lleva un millón más. En total, el campeón de la Champions recibe 55,7 millones de euros solo desde la ronda de octavos; es decir, sin contar los fijos ni las primas por victoria.