Un superyate, la casa más cara del mundo, la pintura más cara del mundo, y ahora el club más rico del mundo. Todo eso le pertenece a la misma persona: el ya todopoderoso Mohammed bin Salman, el príncipe heredero de Arabia Saudita que acaba de comprar el Newcastle United Football Club por 300 millones de euros. Con solo 36 años, el príncipe prácticamente dirige Arabia Saudita, ya que el rey del país petrolero, Salman bin Abdulaziz,  sufre de Alzheimer. 

MBS, así abrevian su nombre, ascendió al poder en 2017, y desde ese momento no escatimó en gastos ni en reformas. Una de sus primeras como Ministro de Defensa fue hacer una redada anticorrupción en Arabia Saudita, en donde arrestó a unas 500 personas en una cárcel de lujo: el Ritz-Carlton de Riad. Y los nombres de los prisioneros no eran desconocidos: entre ellos estaban algunas de las figuras más ricas y poderosas del país, incluido el megamillonario Príncipe al-Waleed bin Talal bin Abdulaziz Al Saud.

El príncipe heredero cerró 2.000 cuentas nacionales y apuntó a activos en efectivo por valor de alrededor de 600.000 millones de euros. Los prisioneros fueron liberados tiempo después, pero solo tras ceder el control parcial de sus negocios al estado o pagar miles de millones de dólares. Se cree que el gobierno saudí habría recaudado más de 100.000 millones de dólares con la medida.

Mohammed bin Salman se codea con los dirigentes de la FIFA

Mohammed bin Salman también está a cargo del desarrollo económico de Arabia Saudita, uno de los países más cuestionados por las violaciones a los derechos humanos, a los derechos de las mujeres y los efectos que tiene la actividad petrolera en el medio ambiente. Con esto en mente, MBS llevó a cabo medidas "modernizadoras" y aperturistas, aunque el verdadero objetivo siempre fue relajar tensiones y ganar dinero.

Por ejemplo, flexibilizó ligeramente el código de vestimenta de las mujeres no necesitan usar un abaya y permitió que puedan obtener licencias de conducir. También introdujo los cines y el deporte en un país híper conservador, y se sacó de encima a los activistas que exigían aún más aperturas. 

Mohammed bin Salman: fortuna

MBS, quien maneja las finanzas del estado saudí, tendría una riqueza estimada en alrededor de 356.000 millones de dólares, pero junto a su familia y el estado saudí alcanzarían los 1.4 billones de dólares. Y no tiene reparos en gastarla.

La compra del Newcastle fue la última en una serie de adquisiciones récord en el mundo. Gastó 300 millones de euros en el club inglés, un poco más (para él) que los 230 millones que gastó en un increíble castillo en Francia, el Château Louis XIV, no muy lejos de París.

El Château Louis XIV fue adquirido en 2015 por MBS

La vivienda fue catalogada como la más cara del mundo, y no es para menos: cuenta con 10 dormitorios, una biblioteca, un gimnasio, un acuario, un foso, así como piletas  cubiertas y al aire libre. MBS la compró en 2015, pero recién años después se supo que era él el responsable de la operación. 

Y sus caprichos también están en el agua: en 2015 le compró un superyate al magnate ruso del vodka Yuri Shefler por unas 44 millones de libras. En los 78 metros de longitud del yate hay un cine con 13 asientos, un helipuerto que también funciona como un campo de prácticas de golf, un bar con piano de cola, un jacuzzi y hasta un dique seco que puede crear una pileta de 12 metros. En la embarcación hay lugar para 12 huéspedes, y la tripulación está compuesta de 26 personas. 

El superyate tiene en una de sus paredes un cuadro de Da Vinci

Sin embargo, nada de todo lo que hay en ese yate, ni la terraza para fiestas completa con dos bares, la pista de baile, la bodega de tequila de 1.000 botellas o el gimnasio propio se compara a lo que cuelga de una de las paredes de la nave.

Allí, se presume, está Salvator Mundi, una pintura hecha por nada más ni nada menos que Leonardo Da Vinci, que fue adquirida por MBS en la compra más cara de la historia. Gastó 340 millones de libras. 

El asesinato de Jamal Khashoggi, una mancha en el historial

El eliminar a los opositores no siempre le salió bien a MBS. Tal es el caso de Jamal Khashoggi, un periodista saudí que escribía en el Washington Post estadounidese y defenestraba al gobierno saudí. El poder de bin Salman se veía amenazado, y el príncipe heredero hasta pensó en utilizar a su propio escuadrón de la muerte, la Fuerza de Intervención Rápida, o RIF, para acallarlo.

Khashoggi fue encontrado descuartizado en la embajada de Arabia Saudita en Turquía, en lo que se sospecha que fue una emboscada preparada y aprobada por MBS, según concluyó la CIA. La CIA ve a Mohammed como un "buen tecnócrata", dijo un funcionario estadounidense al Washinton Post, pero también como volátil y arrogante , alguien que "va de cero a 60, no parece entender que hay algunas cosas que no puedes hacer".

Jamal Khashoggi no salió de la embajada saudí en Turquía

Aunque lo intentó, MBS jamás pudo despegarse de la muerte del periodista, que ingresó en la embajada para no salir jamás, aunque al principio reportaron que se había ido. Después se reportó que había muerto por una inyección excesiva de droga, aunque el encontrar las distintas partes del cuerpo de Khashoggi fue la prueba definitiva. 

Además, Mohammed bin Salman y el gobierno de Arabia Saudita también están acusados de varios crímenes de guerra durante la intervención en Yemen desde 2015. El gobierno de Arabia Saudita está acusado de masacrar a civiles, bombardear zonas de refugiados e interceptar barcos llenos de comida, generando epidemias de hambre en el interior del país.