Guerra abierta con AFA: River vuelve al Comité con un plan de reformas estructurales
La dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo presentará este martes un duro documento ante el Comité Ejecutivo en Ezeiza.
Tras seis meses de portazo y distanciamiento institucional, River Plate resolvió dar un giro estratégico en su postura frente a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
La entidad millonaria confirmó que sus representantes -el vicepresidente Ignacio Villarroel y el secretario general Agustín Forchieri- volverán a sentarse en la reunión del Comité Ejecutivo en el predio de Ezeiza.
Sin embargo, dicen, lejos de implicar un acercamiento con la conducción que encabeza Claudio "Chiqui" Tapia, la dirigencia comandada por Stefano Di Carlo llega con un dossier técnico bajo el brazo dispuesto a cuestionar de raíz el modelo actual de gestión bajo la consigna de "ir a fondo desde adentro".
El regreso se da tras la publicación de un documento oficial emitido por la institución, donde la Comisión Directiva fundamentó su accionar invocando su condición de socio fundador del organismo de Viamonte y defendiendo el modelo de asociación civil sin fines de lucro:
El documento presenta un diagnóstico y una propuesta concreta para cada uno de los aspectos que comprometen hoy la competencia. Es una demanda que el fútbol argentino tiene por el peso propio de su historia. Una historia centenaria con un nivel de competitividad global exige torneos que estén a su altura, en formato, en arbitraje, en transparencia y en claridad de los reglamentos. AFA es patrimonio de los clubes y los clubes son patrimonio de sus socios.
Uno por uno: los seis ejes para transformar la Liga Profesional
Frente a este cuadro de situación, el documento que presentarán las autoridades millonarias en Ezeiza detalla seis reformas estratégicas agrupadas en aspectos operativos, reglamentarios y financieros:
Reducción de equipos y reglamentos fijos: Se propone una disminución gradual de la Primera División hasta alcanzar los 24 clubes, con un esquema inicial de cuatro descensos y dos ascensos, además de prohibir la modificación de reglas con los torneos en marcha.
Sincronización del calendario y pases: Se plantea reordenar los calendarios y alinear el libro de pases local con el mercado europeo (junio a agosto) para evitar el desfasaje en los recesos y la sangría de jugadores.
Transparencia institucional: Se reclama democratizar el Comité Ejecutivo mediante normas precisas de gobernanza y el acceso pleno a la información oficial para las instituciones miembro.
Intervención en el arbitraje: Se exige revisar la cúpula arbitral a cargo de Federico Beligoy, fijar criterios objetivos de designación, evaluar rendimientos de los jueces y crear un comité independiente que audite los arbitrajes.
Generación y distribución de recursos: Si bien se sostiene el criterio del reparto solidario entre clubes, se solicita revisar el esquema de generación de ingresos de la AFA para incrementar los fondos generales.
Derechos audiovisuales: Se demanda una reestructuración integral en el modelo de comercialización de los derechos de televisión para el mercado interno e internacional.
Del comunicado de marzo a la "guardia alta"
El choque marca el desenlace de un semestre de máxima tirantez que comenzó formalmente la primera semana de marzo, cuando River anunció mediante un comunicado que dejaba de participar en el Comité Ejecutivo.
En aquel texto difundido en redes sociales, la conducción del club advirtió que no existían las "garantías procedimentales necesarias para asegurar un proceso claro y previsible" en la toma de decisiones, criticando que los temas no se incorporaran al orden del día con antelación ni se sometieran a votaciones formales conforme a los reglamentos.
La brecha institucional se profundizó durante los meses siguientes tras duros cuestionamientos del presidente Stefano Di Carlo hacia los arbitrajes.
Luego de polémicos fallos en encuentros del torneo local -como penales no sancionados ante Barracas Central y Tigre-, la máxima autoridad millonaria afirmó que la "tolerancia de River está agotada", asegurando que el club sufría fallos perjudiciales de manera sistemática.


