Fórmula 1

La FIA acordó reducir la potencia eléctrica de los motores híbridos desde 2027

Tras las críticas por la complejidad del nuevo reglamento y los ajustes aplicados en Miami, la Fórmula 1 avanzó en un "principio de acuerdo" para modificar el reparto de potencia: el motor de combustión ganará protagonismo y el sistema eléctrico perderá influencia.

La Fórmula 1 tomó nota del ruido interno que generó el reglamento técnico estrenado esta temporada y decidió recalibrar el rumbo. A apenas dos meses de iniciado el campeonato, la categoría metió marcha atrás: la Federación Internacional del Automóvil (FIA) confirmó este viernes que alcanzó un "principio de acuerdo" con los once equipos para modificar el esquema de potencia de los motores híbridos a partir de 2027, con un cambio que alterará el equilibrio actual entre combustión interna y energía eléctrica.

Según el comunicado oficial, el plan contempla aumentar en 50 kilowatts la potencia nominal del motor térmico y, en paralelo, reducir en 50 kilowatts la entrega del sistema eléctrico de recuperación de energía (ERS). La consecuencia directa es que el componente eléctrico perderá protagonismo en la arquitectura híbrida que domina la categoría desde 2014.

En términos prácticos, el reparto de potencia, que había tendido hacia un modelo cercano al 50/50, pasará a ser aproximadamente 60/40, con clara ventaja para el motor de combustión interna.

Aunque el acuerdo todavía debe ser debatido en detalle y votado por el Consejo Mundial del Motorsport, la señal política y técnica es fuerte: la Fórmula 1 está dispuesta a retroceder en su apuesta por la electrificación total del rendimiento.

Un giro técnico que sacude la filosofía híbrida

La Fórmula 1 profundizó su camino híbrido desde 2014 con la llegada de los motores V6 turbo, en una era marcada por la eficiencia, la gestión energética y el uso estratégico de la potencia eléctrica.

Sin embargo, el salto hacia un esquema de paridad más agresiva entre combustión y electricidad en la temporada actual generó críticas inmediatas dentro del paddock. Pilotos y equipos comenzaron a advertir que la categoría se estaba volviendo excesivamente dependiente de la administración de energía, especialmente en situaciones decisivas como clasificación, largadas y maniobras de sobrepaso.

La batería dejó de ser un complemento para transformarse en un factor dominante del rendimiento. Y eso, para muchos protagonistas, afectó el espíritu de la competencia.

Verstappen, la voz más dura contra el nuevo sistema

El reclamo más resonante llegó desde la figura más influyente del último ciclo: Max Verstappen. El tetracampeón mundial, líder de Red Bull, fue uno de los más críticos del modelo técnico vigente y no se guardó nada.

Llegó a calificar a los autos actuales como una "Fórmula E con anabólicos", además de compararlos con el videojuego Mario Kart, en una referencia directa a la gestión artificial de energía y potencia.

Incluso, dejó trascender su malestar con el rumbo tecnológico y deslizó que podría evaluar su continuidad en la categoría si el modelo no se corregía.

En contrapartida, el británico Lando Norris respondió con ironía en redes sociales, reflejando el clima de discusión interna que creció en el paddock y que finalmente terminó llegando a los despachos de la FIA.

Miami fue el primer laboratorio del cambio

La FIA ya había comenzado a ajustar el reglamento de manera silenciosa. Tras las primeras tres fechas del calendario, introdujo correcciones menores para reducir la influencia eléctrica en momentos clave, como la clasificación y las largadas, además de limitar el peso de la estrategia basada en el ahorro de energía.

El Gran Premio de Miami fue el primer escenario donde se aplicaron esas modificaciones.

Según la evaluación oficial, los cambios dieron resultados positivos: la FIA afirmó que las correcciones contribuyeron a una competencia más abierta, con menor dependencia del manejo de batería y mayor protagonismo de la conducción.

Una carrera competitiva, con dominio de Mercedes

Miami dejó una sensación distinta dentro del campeonato: hubo liderazgos repartidos entre cuatro equipos, en una carrera que fue considerada una de las más atractivas de la temporada.

Sin embargo, el triunfo volvió a quedar en manos de Mercedes, que celebró por tercera vez consecutiva con el italiano Kimi Antonelli, quien además se consolidó como líder del campeonato. La escudería alemana también había ganado en el debut con George Russell, reforzando la idea de un torneo más abierto, aunque con una marca todavía dominante.

Qué busca la FIA con el cambio de 2027

Con los antecedentes de Miami como respaldo, el acuerdo preliminar para 2027 apunta a profundizar el rumbo: menos dependencia eléctrica y más potencia del motor térmico.

La intención declarada es hacer que los autos sean más "intuitivos" para pilotos y equipos, disminuyendo el peso de la gestión energética, que en muchos casos obligaba a estrategias contraintuitivas y decisiones difíciles de explicar incluso para el público.

En su comunicado, la FIA sostuvo que "la conclusión derivada de la aplicación de las modificaciones en Miami, diseñadas para mejorar la seguridad y reducir una recuperación excesiva de energía, fue que dieron como resultado una competencia mejorada y fueron un paso en la dirección correcta".

De todos modos, el organismo aclaró que el proceso continúa abierto y que podría haber nuevos ajustes incluso antes de que llegue 2027.

El debate de fondo: tecnología vs. espectáculo

El giro técnico reabre un debate estructural: cuál debe ser el rumbo de la Fórmula 1 en una era en la que la sustentabilidad y la electrificación se volvieron ejes centrales de la industria automotriz global.

La categoría había apostado fuerte por este modelo híbrido como plataforma de innovación tecnológica. Pero la complejidad creciente en la gestión de energía, sumada a la pérdida de "sensación de potencia" percibida por pilotos y fanáticos, terminó empujando a la FIA a revisar su plan.

La modificación proyectada para 2027 marca un punto de inflexión: la Fórmula 1 no abandona el híbrido, pero decide revalorizar el motor térmico y reducir el protagonismo eléctrico, buscando un equilibrio más cercano al espectáculo y a la conducción pura.

Próxima parada: Canadá, mientras se define el futuro

Por ahora, el campeonato continuará bajo el reglamento actual. La próxima fecha será el Gran Premio de Canadá, programado para el 24 de mayo, donde se mantendrá el esquema vigente mientras avanzan las negociaciones y se define la votación formal en el Consejo Mundial del Motorsport.

La discusión está abierta, pero la dirección parece clara: la Fórmula 1 ya empezó a preparar el terreno para un cambio profundo en la era híbrida, en lo que puede convertirse en una de las transformaciones técnicas más discutidas de los últimos años.

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