Herida abierta

La nueva cicatriz inglesa ante Argentina: Tuchel sintió que "esperaban la muerte"

Cuarenta años después de Shilton y la Mano de Dios, el técnico de Inglaterra describió el asedio argentino y defendió la decisión que lo dejó fuera de la final del Mundial.

Argentina volvió a dejar una cicatriz en el fútbol inglés. Cuarenta años después de aquella tarde en el estadio Azteca que todavía persigue a Peter Shilton, Thomas Tuchel admitió que no puede dejar atrás la semifinal del Mundial 2026: Inglaterra ganaba, estaba a pocos minutos de eliminar al equipo de Lionel Scaloni y terminó derrotada por 2-1.

"Es mi cicatriz. Es la cicatriz de los jugadores. Tengo que vivir con ella. Nadie está más dolido que yo", afirmó el entrenador alemán en Reflexiones: el viaje de Inglaterra en la Copa del Mundo, un documental de la Federación Inglesa (FA).

La comparación con México 1986 es inevitable. Shilton anunció este año que había decidido terminar con el rencor. Contó que un encuentro con exjugadores argentinos durante la filmación de un documental había sido muy emotivo y que lo trataron con enorme afecto. "Creo que llegó el momento de dejar atrás esta disputa", dijo.

La superación parece bastante relativa. El exarquero todavía sostiene que Inglaterra podía ganar aquel Mundial y asegura que, con VAR, se habrían anulado los dos goles de Diego Maradona: la Mano de Dios y también el Gol del Siglo, este último por una supuesta falta previa sobre Glenn Hoddle. Una interpretación bastante forzada que muestra cuánto puede durar una derrota contra Argentina en la memoria inglesa.

Shilton necesitó 40 años para hacer las paces, y ni siquiera parece haberlo conseguido del todo. Tuchel ya sabe que el partido de Atlanta lo acompañará durante mucho tiempo.

Enzo Fernández dió el primer golpe al poner el 1-1 parcial
Enzo Fernández dió el primer golpe al poner el 1-1 parcial

"Sentí que esperábamos la muerte"

La herida de Tuchel no parte de un gol con la mano, sino de una ventaja que Inglaterra no pudo sostener y de una decisión propia que todavía lo atormenta: cuando faltaban 20 minutos, sumó un quinto defensor para intentar frenar el avance argentino.

Inglaterra ganaba 1-0 con un gol de Anthony Gordon cuando Scaloni llenó el equipo de jugadores ofensivos y fue a buscar el empate sin demasiados cuidados. Tuchel todavía habla con asombro de aquella formación argentina.

"El nivel de locura que puso Argentina, cambio tras cambio tras cambio, un cambio ofensivo después del otro. Nunca habría hecho esos cambios si no estuviera 1-0 abajo. Era un 3-1-6. ¿Quién juega con un 3-1-6?", planteó.

El ataque argentino empujó a Inglaterra cada vez más cerca de su arco. "Argentina juega un fútbol muy rápido y despiadado, una especie de fútbol de 'que se joda todo'. Puede atacar con cuatro delanteros y Messi. Sentí literalmente que no íbamos a sobrevivir, que esperábamos la muerte", recordó.

Enzo Fernández marcó el empate y Lautaro Martínez completó la remontada sobre el final. Argentina avanzó a la final e Inglaterra sumó otro partido difícil de digerir a una historia que todavía arrastra la tarde de Maradona y Shilton.

La decisión que todavía lo atormenta

Tuchel ya había utilizado cinco defensores para cerrar los triunfos ante México, por 3-2, y Noruega, por 2-1. Contra Argentina repitió la fórmula, pero esta vez su equipo terminó encerrado y no pudo sostener la ventaja.

Nadie lo quería más. Ahora podría torturarme indefinidamente y pensar: 'Si hubiera hecho cambios diferentes, habríamos ganado el partido'. Pero simplemente no lo sabés

Su defensa es sencilla: atacar tampoco garantizaba la clasificación. Si hubiera sumado delanteros y perdido de todos modos, sostuvo, hoy le reprocharían no haber recurrido al esquema que le había dado resultado en los partidos anteriores.

"Podríamos haberlo hecho y quizá haber perdido 2-1, y la gente habría dicho: '¿Está loco? Lo hizo contra Noruega, terminó el partido con cinco defensores. ¿Por qué no terminó contra Argentina con cinco?'", argumentó.

Tuchel asumió la responsabilidad, pero negó que el cambio respondiera a un capricho: "Esa fue simplemente mi solución al problema. Intenté ayudar. Uno no intenta imponer algo por su ego".

La explicación no borra el desenlace. De eso también sabe Shilton: se pueden discutir durante décadas las decisiones, imaginar otros resultados y hasta recurrir a una tecnología que no existía, pero el partido sigue terminando de la misma manera.

Lautaro Martínez selló la remontada
Lautaro Martínez selló la remontada

Del césped del Azteca a la caída en Atlanta

Antes de la semifinal, Tuchel había vivido en el Azteca uno de los momentos más felices de su carrera. Inglaterra venció 3-2 a México y se clasificó para los cuartos de final en el mismo estadio donde Maradona había marcado la Mano de Dios y el Gol del Siglo.

La victoria lo conmovió tanto que después le escribió a un amigo para contarle un arrepentimiento insólito. "Lamento no haber comido un poco de césped después del partido, para conservar algo de esto en mi cuerpo para siempre", confesó. La idea surgió del ritual de Novak Djokovic, que solía probar el césped de Wimbledon después de ganar el torneo.

Tuchel salió feliz del escenario que había atormentado a Shilton, pero días después encontró su propia derrota contra Argentina. Sin una mano que denunciar ni un árbitro al cual responsabilizar, la pregunta quedó concentrada en sus cambios y en aquello que podría haber hecho de otra manera.

Inglaterra terminó tercera después de vencer 6-4 a Francia. Fue un cierre extraordinario, pero no alcanzó para tapar lo ocurrido en Atlanta. El Mundial terminó; la discusión, como ya ocurrió en 1986, recién empieza. 

Esta nota habla de: