La UEFA mantiene el boicot a la FIFA y agrava la crisis política de Gianni Infantino
Europa ratificó que no confía en el presidente de la FIFA y mantiene la amenaza de no participar en sus torneos pese a la marcha atrás con el plan FFE.
La crisis institucional de la FIFA sumó este jueves un nuevo capítulo y amenaza con trasladarse al negocio más importante del fútbol mundial. La UEFA confirmó que mantiene su amenaza de boicotear las competencias organizadas por la entidad que preside Gianni Infantino al considerar que todavía no se cumplieron las condiciones exigidas para levantar la medida, pese a que la FIFA retiró el polémico proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE).
La decisión profundiza la incertidumbre a siete meses de las elecciones presidenciales del organismo, previstas para marzo de 2027 en Marruecos, y agrega presión sobre un modelo de negocios que depende en gran medida de los ingresos que generan los Mundiales.
La disputa comenzó cuando Infantino impulsó el FFE, un plan que contemplaba incorporar capital privado a los principales activos comerciales de la FIFA. La iniciativa provocó un fuerte rechazo entre las confederaciones y finalmente quedó descartada tras la presión de la UEFA, la Conmebol y otras federaciones.
Sin embargo, para Europa la marcha atrás no alcanzó.
"Las condiciones no se han cumplido", afirmó la UEFA en una declaración difundida por Sky News. El organismo recordó que había exigido dos condiciones para reconsiderar el boicot: el retiro definitivo del proyecto de privatización y garantías de que una iniciativa similar no volverá a impulsarse.
Además, ratificó su postura política. "La UEFA dejó claro que perdió la confianza en la presidencia de Gianni Infantino. Esa posición se mantiene", señaló.
El negocio detrás del conflicto
Más allá del enfrentamiento institucional, el conflicto pone en riesgo el negocio global del fútbol. Sin la participación de las selecciones europeas, las competencias organizadas por la FIFA perderían gran parte de su valor comercial, con impacto sobre los contratos de televisión, los patrocinadores, la venta de entradas y los acuerdos de marketing.
El primer torneo que podría verse afectado sería el Mundial Sub 20 femenino, que comenzará en septiembre en Polonia, aunque la mayor preocupación está puesta en los eventos que generan la mayor parte de los ingresos del organismo: el Mundial 2030 y el Mundial de Clubes.
La tensión también coincide con el inicio del calendario electoral. El plazo para presentar candidaturas vencerá el 18 de noviembre y el Congreso que elegirá al próximo presidente se realizará el 18 de marzo de 2027 en Rabat.
Mientras tanto, la Conmebol evitó alinearse con la postura europea. El organismo sudamericano celebró que la FIFA retirara el proyecto FFE, aunque pidió preservar la institucionalidad y sostuvo que cualquier diferencia debe resolverse mediante los mecanismos previstos por los estatutos.
En paralelo, Inglaterra y Croacia retiraron formalmente el respaldo que habían expresado a una eventual reelección de Infantino, una señal del desgaste político que atraviesa el dirigente suizo tras el fracaso de su estrategia para modificar el modelo comercial de la FIFA.
Por ahora, Infantino conserva el apoyo de gran parte de África y Sudamérica. Sin embargo, la fractura con Europa mantiene abierto el mayor frente político de su gestión y amenaza con impactar directamente sobre el negocio multimillonario del fútbol mundial.


