Mundial 2026

Trump admitió lobby ante la FIFA y Balogun jugará ante Bélgica en el Mundial

Infantino confirmó el llamado del presidente de EEUU, pero negó influencia sobre la decisión. Bélgica estalló contra una medida inédita desde 1962.

La controversia más explosiva del Mundial 2026 estalló antes del cruce de octavos de final entre EEUU y Bélgica. Donald Trump admitió que hizo lobby ante la FIFA por la suspensión de Folarin Balogun, el goleador del seleccionado estadounidense, y Gianni Infantino confirmó que recibió un llamado del presidente de EEUU, aunque negó que esa conversación hubiera influido en la decisión del Comité Disciplinario.

Balogun había recibido una tarjeta roja el miércoles, en la victoria de EEUU ante Bosnia y Herzegovina, por una infracción revisada en video. La expulsión implicaba una fecha automática de suspensión y lo dejaba fuera del partido de este lunes ante Bélgica. Sin embargo, el domingo la FIFA anunció que el atacante quedó habilitado para jugar.

La decisión sacudió al torneo por su rareza. Según The New York Times, fue la primera vez desde 1962 que un jugador expulsado durante un Mundial quedó habilitado para jugar el partido siguiente. La BBC agregó un matiz clave: en aquel torneo no existía una suspensión automática como la actual.

Infantino admitió el llamado y negó influencia política

La presión política no es solo una reconstrucción basada en fuentes reservadas. Trump admitió que hizo lobby ante la FIFA por la tarjeta roja de Balogun, mientras que Infantino confirmó que recibió un llamado del presidente de EEUU sobre el caso.

El titular de la FIFA buscó despegar la resolución de esa conversación. "Los órganos judiciales de la FIFA son independientes. Operan de manera autónoma, aplican el Código Disciplinario de la FIFA y deciden los casos sobre la base de las reglas aplicables y los hechos específicos que tienen ante sí", afirmó.

Infantino sostuvo que habla regularmente sobre asuntos del Mundial con Trump y con otros jefes de Estado, funcionarios, dirigentes del fútbol y empresarios. Sobre el caso Balogun, dijo que le explicó al presidente estadounidense que había "un proceso legal en curso" ante los órganos judiciales independientes de la FIFA y que el expediente sería resuelto por los cuerpos competentes.

"El respeto por las instituciones independientes y el Estado de derecho es lo que protege la integridad de nuestras competencias y la credibilidad de la FIFA en todo momento", sostuvo.

El artículo 27 y una excepción sin explicación

La FIFA invocó el artículo 27 de su Código Disciplinario, que permite suspender total o parcialmente la aplicación de una medida disciplinaria. "La implementación de la suspensión queda suspendida por un período de prueba de un año", informó el organismo.

Si Balogun comete otra infracción de naturaleza y gravedad similar durante ese plazo, deberá cumplir la sanción. El comunicado no explicó por qué el delantero recibió un trato distinto al de otros expulsados del torneo ni por qué el artículo 27 se aplicó para suspender una sanción que, bajo las reglas de la competencia, aparecía como automática.

De acuerdo con cuatro personas al tanto de la conversación citadas por The New York Times, Trump había llamado a Infantino en las horas posteriores al partido entre EEUU y Bosnia para pedirle que revisara la sanción. The Guardian agregó que el presidente estadounidense hizo tres llamados a la FIFA desde el miércoles para impulsar la medida.

La Casa Blanca confirmó que Trump e Infantino hablaron sobre la tarjeta roja y sostuvo que se alcanzó "el resultado correcto y apropiado" después de una revisión que describió como independiente. Trump celebró luego la decisión en Truth Social: "Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia".

Bélgica habló de sorpresa y puso en duda la integridad del proceso

La Federación Belga reaccionó con dureza. En un comunicado dijo estar "asombrada por la decisión de la FIFA de declarar elegible al jugador suspendido de Estados Unidos Folarin Balogun para el partido entre EEUU y Bélgica". También informó que analiza "todas las opciones posibles".

El entrenador Rudi Garcia elevó el tono en conferencia de prensa. "No sabía que el 5 de julio equivalía al 1° de abril en la FIFA", dijo, en referencia al Día de los Inocentes anglosajón. Luego agregó: "La federación no se defiende a sí misma, no defiende a la selección nacional: defiende al fútbol en general. Defiende su integridad. Defiende su ética".

La Federación Belga sostuvo que la medida contradice las reglas del torneo, las reuniones de coordinación previas y una carta enviada a las federaciones en mayo. Su argumento central es que el reglamento establece una suspensión automática para el partido siguiente tras una expulsión.

La BBC señaló otro punto sensible: el Código Disciplinario de la FIFA prevé "al menos dos partidos" de suspensión para juego brusco grave. En el caso de Balogun, la sanción quedó reducida a una fecha y, además, fue suspendida. El organismo no dio razones por escrito.

La ventaja deportiva para EEUU

Para EEUU, la habilitación representa un alivio deportivo enorme. Balogun marcó tres goles en tres partidos como titular y es la principal amenaza ofensiva del equipo de Mauricio Pochettino, que busca llegar a cuartos de final por primera vez desde 2002.

El delantero había abierto el marcador ante Bosnia y Herzegovina en Santa Clara, California. Luego, en el segundo tiempo, fue expulsado tras disputar una pelota y apoyar el pie sobre el tobillo de un rival. El árbitro Raphael Claus no había cobrado falta en primera instancia, pero revisó la jugada a partir del llamado de los asistentes de video.

Pochettino defendió la decisión de la FIFA. "Todos los que realmente aman este deporte y confían en la ética y la integridad creo que celebran esa decisión", dijo. También afirmó que su equipo había sido "castigado lo suficiente" al jugar con diez hombres durante 30 minutos ante Bosnia por una roja que consideró "completamente injusta".

Un precedente incómodo para la FIFA

El caso dejó a la FIFA frente a una pregunta difícil: por qué Balogun recibió un trato distinto al resto de los expulsados del torneo. Según la BBC, hubo 189 tarjetas rojas en la historia de los Mundiales y solo dos jugadores no cumplieron una suspensión: Garrincha en 1962 y Balogun en 2026.

El uso del artículo 27 abre además un antecedente para futuras apelaciones. La regla permite suspender sanciones, pero hasta ahora no se había usado en un Mundial para dejar sin efecto una suspensión derivada de una roja dentro del propio torneo. En competencias domésticas, una medida de ese tipo podría alimentar reclamos de clubes y selecciones ante decisiones que consideren excesivas o injustas.

La comparación con Cristiano Ronaldo también apareció en la discusión. Antes del Mundial, la FIFA le permitió jugar a Portugal desde el inicio del torneo pese a una roja previa en eliminatorias ante Irlanda. Sin embargo, ese caso no corresponde a una expulsión ocurrida dentro de la Copa del Mundo. Además, en aquella ocasión el organismo ofreció una justificación: tuvo en cuenta que Ronaldo no registraba expulsiones en sus 225 partidos internacionales anteriores.

Con Balogun, no hubo una explicación equivalente.

El vínculo entre Infantino y Trump volvió al centro de la escena

La resolución también volvió a poner el foco sobre el vínculo entre Infantino y Trump. El presidente de la FIFA cultivó una relación cercana con el mandatario estadounidense y el año pasado el organismo le entregó el Premio de la Paz de la FIFA, en medio de la campaña pública de Trump por obtener el Nobel de la Paz.

La presidenta de la federación noruega ya había acompañado una denuncia ética contra Infantino por una presunta violación de las normas de neutralidad política de la FIFA a raíz de ese premio. Los estatutos del organismo prohíben la interferencia política en el fútbol.

Según The New York Times, funcionarios de alto rango de la administración Trump participaron de gestiones con abogados para ayudar a U.S. Soccer a sostener el reclamo pese a que las reglas de la FIFA no permiten apelaciones contra tarjetas rojas.

La FIFA quedó bajo presión por tres frentes simultáneos: el reclamo de Bélgica, las preguntas sobre el uso del artículo 27 y el vínculo político entre Infantino y Trump. En la cancha, el efecto será inmediato: EEUU recuperó a su goleador para el cruce decisivo ante Bélgica.

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