Los empresarios industriales recibieron desconcertados la novedad de un dólar revaluado y temen que ante la falta de previsión de la política cambiaria exista un traslado a costo que deje a los productos argentinos con menos competitividad. Algunas fábricas decidieron absorber o morigerar el impacto en los precios para evitar que se "hunda" el consumo en los últimos días del año, aunque alertaron que la "casi nula" rentabilidad retrasará aún más las inversiones.

La queja de los dueños y CEO de los establecimientos industriales es por la "falta de un plan estratégico para manejar la política cambiaria". Sucede que los empresarios esperaban un dólar con mejores condiciones de exportación, pero en un escenario de competitividad interna para aprovechar mejores condiciones para salir a colocar los productos argentinos en el mercado mundial.

En la UIA alertaron que los cambios en el dólar potencian a sectores manufactureros, pero al mismo tiempo perjudican a las pymes que viven del mercado interno. "Con un dólar sin control y una devaluación que no persiga objetivos claros, los perjudicados son los consumidores, que retraerán sus compras y sólo harán gastos necesarios, a la espera de un mercado más estable", se lamentó uno de los líderes de la central fabril.

En la casa industrial evitaron ponerle nombre y apellido a una postura que reina entre los manufactureros. No hay una mirada unívoca para expresar de manera pública sobre las virtudes de un dólar alto, aunque es cierto que se trata de una de las preocupaciones principales. Por caso, el sector alimenticio decidió evitar remarcaciones en góndolas para "cuidar el consumo, que está retraído a pesar de que en los últimos meses había mejorado", confió a BAE Negocios uno de los referentes del mercado.

Los números que manejan los integrantes de COPAL muestran que el 2017 mostrará un ajuste promedio en los precios cercano al 19%, muy por debajo del 24% que estiman cerrará la inflación. Allí, el margen de ganancias "postergará inversiones extra a las programadas", admitió otro líder del sector. Todo en el medio de un mercado restringido, y con un sector industrial que desde 2015 no genera empleo por encima de lo perdido, según las estadísticas internas de la UIA.

Los industriales temen que la combinación entre dólar alto -que generarán un traslado a costos del transporte, la logística, la mano de obra y precios- y tasas altas para la financiación de proyectos productivos -por la política monetaria del BCRA- hará "inviables a algunos proyectos de inversión, el sostenimiento de fuentes de trabajo e incluso la posibilidad de que muchas pymes no pasen el verano con las persianas abiertas".

"Sin embargo, si la suba del dólar no se trata sólo de un tema estacional y responde a una perspectiva a mediano plazo, muchos están en condiciones y con ganas de apostar como siempre lo hacemos desde el empresariado. Pero la falta de previsión y los resultados hasta el momento no hacen más que generar un clima negativo de negocios", se despachó uno de los vicepresidentes de la UIA.