Más allá de que en el último trimestre la economía registró una desaceleración, la actividad económica creció el año pasado 2,8% impulsado por la construcción y el agro y el Gobierno estima que este año, más allá del impacto de la sequía y de que el mercado ya corrige a la baja sus cálculos de variación del producto bruto, la aceleración será mayor que en 2017. Trece de los quince sectores considerados mostraron una mejora, incluyendo a la industria, que el año anterior había caído fuertemente.

El crecimiento fue impulsado por pesca, 14,2%; construcción, 10%; intermediación financiera, 5,1%; y agricultura y ganadería, 4,5%. El número desestacionalizado de diciembre fue de 0,6% y el internual de 2%, menor a lo que venían mostrando los meses anteriores. La cifra final de crecimiento económico no obligará al Estado a pagar los 2.500 millones de dólares que podrían haber disparado los cupones PBI en caso de que la actividad hubiera acelerado a ritmo de 3%.

El jefe de asesores del Ministerio de Hacienda, Guido Sandleris, afirmó ayer respecto a los datos de crecimiento que "subrayamos que son dos buenas noticias el mayor crecimiento desde el 2011 y que se haya disipado la irregularidad entre los años pares e impares, cómo los últimos años".

Para Santiago Bulat, economista de la consultora Orlando Ferreres, "en diciembre el ritmo fue menor al que venía teniendo porque veníamos de crecimientos internuales de 3,9% y 5%. Pero el 0,6% desestacionalizado es un buen dato porque la economía se venía planchando en el último trimestre", explicó. "Tuviste un flojo aumento de industria manufacturera por una caída en la producción aceitera. Además hubo una baja en la producción automotriz que además de tener una base de comparación bastante alta y el sector venía con acumulación de stock", dijo. Por su parte, Gabriel Caamaño de Consultora Ledesma, consideró que "la desaceleración se explica por la comparación entre la cosecha de trigo de 2016 y la del año pasado, que fue menor. El sector agropecuario pega mucho en el nivel de actividad, no se puede negar eso".

De acuerdo a Sandleris, la inversión crecerá este año 13% en términos reales, mientras en 2017 lo hizo a ritmo de 11%, en parte por la construcción y por las importaciones del sector agrario. De acuerdo a sus estimaciones, la inversión ya tiene un peso de 15% en el producto bruto y el Gobierno aspira a igualar los niveles regionales, cercanos al 22%.

El 2018 obligará a observar por un lado qué magnitud tendrá el impacto de la sequía y cuánto será el crecimiento de Brasil. "En un año que las proyeciones de crecimiento se complican por la sequía, las mayores tasas en USA y los salarios van a estar apretados por la inflación y el motor del crecimiento al sector privado en pesos, la inversión y algo de exportaciones con Brasil creciendo", completa Federico Furiase, de EcoGo.

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), destacó que "luego del relativo estancamiento que mostró el indicador para septiembre, octubre y noviembre, en el mes diciembre se observó un aumento de la actividad económica". "En diciembre la actividad registró el máximo valor histórico. Respecto a diciembre 2015, registró un crecimiento del 2,52%", publicó Iaraf.