La actividad económica continuó en el fondo del pozo durante abril pero mostró una recuperación parcial contra los niveles de marzo, según la serie libre de factores de estacionalidad, de 0,8%. Aun así, de acuerdo a esa misma serie, el PBI se encuentra 7,7% por debajo de enero de 2018. Un sólo sector motorizó a la actividad durante abril: el agro. Sin su aporte, la economía habría caído 4,8% interanual en lugar de 1,3%. El 2019 cerrará con la segunda baja consecutiva del PBI, que sería de al menos 2%.

La foto del informe del Emae, publicado ayer por el Indec, mostró heterogeneidad. Mientras que el agro creció 40,2% interanual y la pesca 35% (no aporta al total por su bajo peso específico), la industria cayó 8,5%, el comercio 11,6% y la intermediación financiera 13%. Resultados típicos de una devaluación: una mejora del agro, que además compara contra la sequía, y un retroceso fuerte de los sectores más relacionados con el consumo, por la contracción del salario real.

El PBI muestra recesión pero abril volvió a plantear la hipótesis de que se tocó piso

Eso mismo se vio en el informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA), que registró una nueva caída brutal de las importaciones, tanto por el menor gasto de los hogares como por el freno de la inversión productiva (ver página 8).

El dato publicado por el Indec dejó dos grandes lecturas entre economistas: por un lado se destaca la heterogeneidad de desempeños, con un campo en buenos registros y el resto cayendo. "Los aumentos en agricultura y pesca y las caídas en industria, construcción y comercio, reafirman el modelo de reprimarización de la economía que impulsa Cambiemos", destacó el director del Cepa, Hernán Letcher. Y sobre todo se remarca que la economía sigue hundida en el pozo.

Por el otro, el vaso lleno: en abril, nuevamente, la economía dio señales de haber tocado piso. Ya había ocurrido en los primeros meses del año y el desplome de marzo lo desmintió. Ahora las esperanzas aparecen renovadas, con un nuevo período de pax cambiaria.

Lo cierto es que el buen abril no alcanzó para revertir el mal desempeño de marzo, aunque sí para recuperar la mitad de esa contracción (ver gráfico). La gran pregunta entre analistas era si el aporte del agro iba a alcanzar para compensar el desplome de los sectores más dependientes del salario real. Para el ICAE de la UTDT podía haber caída de 0,5%, para la Fundación Germán Abdala una de 0,1%. No se trata de que una medición sea mejor que la otra, la diferencia reside en que la metodología del Indec le otorga una mayor ponderación al campo.

Hacia adelante, la expectativa sigue siendo una recuperación tenue en el segundo y tercer trimestre, con el agro aportando primero y las paritarias más el atraso cambiario, después. Más en el largo plazo, el salario encontrará como techo el efecto del deterioro de los indicadores de trabajo y la precarización (Ver pagina 6).

Con todo, la actividad durante Cambiemos acumulará una caída de al menos 4%

Desde ACM afirmaron: "Si bien el sector agropecuario contribuirá con el crecimiento del PBI, las altas tasas de interés domésticas, superiores al 30% en términos reales, la falta de liquidez, la desaparición del crédito y la caída de salario real conjuntamente con la escasa obra pública seguirán teniendo un mayor impacto en los indicadores de la actividad económica. Mayo exhibirá valores positivos pero el agro no derramará al resto de los sectores. Mantenemos nuestras proyecciones de caída de 2% para el 2019".