Las presiones sobre el dólar podrían incrementarse nuevamente en el tercer trimestre del año, cuando el tipo de cambio con la moneda estadounidense podría llegar al borde del "techo" fijado en 51,5 pesos de la "zona de no intervención" del Banco Central, advirtió hoy la consultora Ecolatina.

Luego de un marzo agitado, donde el tipo de cambio escaló más de 10% y rozó los 45 pesos, el dólar se estabilizó a comienzos de abril, producto del buen comienzo de la liquidación de agrodólares y las subastas diarias de 60 millones de dólares del Tesoro autorizadas por el Fondo Monetario, apuntó en un informe. 

La semana pasada, el Banco Central congeló nominalmente la "zona de no intervención" en 39,8 pesos y 51,5 pesos hasta fin de año, con el fin de acentuar el sesgo restrictivo de la política monetaria luego que el Indec informara que la inflación de marzo fue de 4,7%, apuntó.

"Siguiendo la dinámica de años anteriores, en el segundo trimestre no estimamos que se materialicen mayores presiones cambiarias. Sí es posible que existan fricciones puntuales que anticipen futuras tensiones –por caso el cierre de candidaturas el sábado 22 de junio-, pero las mismas no alcanzarían para llevar al tipo de cambio por encima del techo" de 51,5 pesos, indicó.

"En contraposición, durante el tercer trimestre el panorama será más agitado. Las presiones cambiarias se incrementarían por una menor oferta y la dolarización trepará ante la inminencia de elecciones con resultado abierto", sostuvo la consultora. 

En este contexto, descartó que la demanda de divisas del sector privado sea menor a u$s1.200 millones mensuales lo que redundaría en un escenario calmo, con un tipo de cerca del piso de la ZNI.
En este sentido, proyectó que la "dolarización de carteras" podría rondar los u$s3.000 millones mensuales.

Este número, a criterio de Ecolatina, representa luces de alerta “amarillas”, con un tipo de cambio que se posaría cerca del techo “congelado” de la "zona de no intervención" de la autoridad monetaria
y que puede llegar a ser "perforado" solo de manera transitoria.

"La calma cambiaria de los últimos días obedece en buena medida a factores estacionales, que se revertirán en la proximidad de los comicios", de octubre próximo, apuntó Ecolatina.

"Esto explica por qué, pese a que el dólar está calmo en los últimos días, el riesgo país adoptó un curso ascendente. Asimismo, congelar nominalmente las bandas cambiarias puede acotar la volatilidad y reducir la inflación, pero a costa de un mayor atraso cambiario", puntualizó.