El precio de los combustibles en Argentina continúa en aumento. En agosto la empresa estatal  YPF incrementó sus precios un 1% y logró un precio máximo de la nafta premium en 35,37 pesos. 

Por otra parte, el poder adquisitivo continúa en baja, ya que la capacidad de compra del combustible se redujo hasta un 25% desde hace dos años y medio, según estudio del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV).

Según los valores plasmados, una persona con salario mínimo podía adquirir 81 litros a fines de 2015, mientras que en el presente compra sólo 283 litros (-25,7%).

“El precio del combustible en la Argentina continúa aumentando por encima de la inflación general a partir de diferentes medidas que ha tomado el Ejecutivo que sirvieron para desregular los precios internos y anexar la evolución del valor del combustible a los precios de referencia de mercados externos”, explica el informe de UNDAV, que dirige Santiago Fraschina.

Por su parte, la petrolera estatal YPF, registró el 19 de agosto una segunda suba en apenas dos semanas de 1%. En el rubro de lo que va del año ya se apuntaron diez subas. 

La infografía acentúa que “la inflación e inestabilidad cambiaria fueron los rasgos más notorios de los últimos años", y asimismo, remarca que "el modelo de liberalización tarifaria y flotación del tipo de cambio, las causas de la volatilidad”.

En consecuencia, observando los precios regionales, Argentina es el segundo país con mayor costo de los combustibles a consumidor final (U$S 1,23) con naftas por encima de Chile, Brasil, Perú, Paraguay, Colombia, Bolivia, Ecuador y Venezuela, sólo superado por Uruguay.

Comparando valores promedio en dólares, el precio en Argentina está por encima de África, Asia y América, y sólo por debajo de la región europea. 

Frente a las consecuencias de un modelo liberal de tarifas y flotación del tipo de cambio, el combustible ya logra un aumento por encima en 24 puntos a la inflación acumulada en los últimos dos años y medio. 

El informe plasma que lo que está ocurriendo con los combustibles es "un verdadero problema" para la economía del país , ya que es un bien inelástico y no es se resuelve con un sustituto generalizado. Es un insumo estratégico, por lo que la suba de las naftas y el gasoil repercute en toda la cadena productiva. 

Asimismo, pensar en un esquema tarifario determinado por la oferta y la demanda sería ilusorio, si no se aplica una convergencia alcista en los precios.

De manera desagregada, el Gasoil subió 118%, la Nafta Súper 126%, el Euro 129% y la Nafta Premium 141%. En todos los casos, por encima de la suba media de precios del período, que se posiciona en torno a 116%.

No obstante, el fenómeno inflacionario no es el único efecto negativo del modelo de explotación actual del mercado de hidrocarburos: a pesar de la desregulación del mercado, la producción de petróleo disminuyó casi 9% desde 2016 respecto al período anterior.

De esta manera, todas las provincias, menos Tierra del Fuego, vieron limitado su volumen de producción.

De cara al futuro, y a pesar de las fuertes subas actuales, el informe de la UNDAV advierte que se espera que en septiembre vuelvan a dispararse los precios internos, en torno a un 10% promedio.  Desde el observatorio informan que si el mercado cambiario no se estabiliza, será de esperar nuevas remontadas en el precio del insumo clave