El debut de las subastas diarias de u$s60 millones provenientes del FMI ayudó al dólar a hilvanar su sexta baja en fila, una racha en la que recortó la mitad del incremento acumulado desde el 15 de marzo. El tipo de cambio minorista cayó ayer 64 centavos a $42,65 en el promedio de los bancos de la city porteña y el mayorista cedió 56 centavos a $41,62. Pese a que los dólares del Fondo y las liquidaciones del agro traerán meses de mayor oferta, los analistas no auguran un nuevo veranito cambiario: prevén un 2° trimestre de mayor estabilidad pero con días de estrés y un avance de la dolarización hacia mitad de año.

Por cuenta y orden del Tesoro, el Banco Central vendió ayer a través de dos subastas por u$s30 millones cada una, la primera a las 12 y la segunda a las 14:45. Hasta completar los u$s9.600 millones diciembre, volcará al mercado u$s60 millones diarios. Como el Fondo no permite usar su dinero para contener al dólar, el verdadero objetivo de la medida, el Gobierno la fundamenta como una "necesidad presupuestaria".

Ese monto se sumó a las liquidaciones del agro, que vuelcan unos u$s100 millones por día, lejos del boom esperado pero importantes ante el respiro de la demanda.

Tras el pico de la cosecha, preocupa una escalada de la demanda hacia mitad de año

Pese a la baja del dólar, el Central sostuvo la tasa de Leliq en 66,8%, el mismo valor del viernes. Un elevado piso, que evidencia la continuidad de las tensiones. Lo mismo ocurre con el riesgo país, que se mantuvo ayer en 808 puntos, ante la desconfianza del mercado en la capacidad de pago de la deuda.

El economista jefe de Ecolatina, Matías Rajnerman, planteó el siguiente escenario: "La volatilidad va a seguir, eso es seguro: cualquier noticia o rumor, por más mínimo que sea, va a seguir golpeando en el frente cambiario. La liquidación y las subastas van a ayudar un poco en el día a día, sobre todo en el 2° trimestre. A medida que se acerque el 2° semestre, la dinámica ascendente debería volver a ser la norma, pero por ahora la estabilidad debería ser lo más usual. Eso no quita que haya días de estrés, en donde la demanda supere ampliamente a la oferta y el tipo de cambio gane en unos días lo que cedió en semanas, incluso en temporada alta de liquidación".

El analista financiero Christian Buteler coincidió en que, de no mediar malas nuevas locales o internacionales, podría extenderse un poco más el predominio de la estabilidad, aunque aclaró: "No veo el tipo de cambio bajando mucho más porque la situación de base no cambió". "Hacia delante, la cosecha se va a ir diluyendo y va a pesar más lo electoral. Además, en lo diario, los malos datos económicos (de inflación, de actividad, de balanza comercial) pueden reimpulsar la demanda", agregó.

Por su parte, Irina Moroni, economista jefe de la Fundación Capital sostuvo que la dinámica del 2° trimestre "habrá que evaluarla cada semana" y descontó que habrá "tensión en la previa de las elecciones, como todos los años electorales, producto de un proceso de dolarización de carteras, que dependerá principalmente de cómo se renueven los plazos fijos".

Las perspectivas no son buenas: los analistas y el propio FMI coinciden en que la potencial salida de dólares superaría en casi u$s10.000 millones la oferta en 2019 (ver página 6). Ese desbalance es el que asusta al Ejecutivo, que negocia con el Fondo y el Gobierno estadounidense un aval para flexibilizar la venta de divisas dentro de la banda en caso de corrida.

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