Existen "buenas razones" para que las autoridades controlen las monedas digitales debido a sus vínculos con el sistema financiero establecido, aseguró el gerente general del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), Agustín Carstens.

En su primer discurso público importante como responsable de la entidad con sede en Basilea, Suiza, Carstens sostuvo que los bancos centrales --junto a los ministerios de Finanzas, las oficinas fiscales y los reguladores del mercado financiero- deberían vigilar la "frontera digital". Deben garantizar un campo de juego parejo y sistemas de pago funcionales, y salvaguardar "el valor real" del dinero, dijo el titular del banco de los bancos centrales.

El valor de las criptomonedas creció en 2017 para luego desplomarse. El bitcoin perdió dos tercios de su valor desde mediados de diciembre. La mayor moneda virtual cayó 8 por ciento hasta u$s6.482 a las 10:31 hora de Fráncfort, después de haber bajado anteriormente hasta solo u$s5.922, según los precios compuestos de Bloomberg.

"Bitcoin no es funcional como medio de pago, sino que depende del oxígeno que le da la conexión con medios de pago estándar y las aplicaciones de negociación que vinculan a los usuarios con cuentas bancarias convencionales", dijo Carstens en Fráncfort ayer. "Si la única justificación es el uso para transacciones ilícitas o ilegales, los bancos centrales no pueden permitir que esos tokens se apoyen en gran medida sobre la misma infraestructura institucional que sirve al sistema financiero general y que se aprovechen de la confianza que brinda", agregó.

Si bien la tecnología de las criptomonedas tiene el potencial de redefinir las finanzas globales, se han planteado preocupaciones respecto de su volatilidad y el atractivo que tienen para los criminales. El BIS ayuda a los bancos a buscar la estabilidad monetaria y financiera y Carstens, que asumió a fines del año pasado después de dirigir el banco central de México, se suma a una lista de funcionarios que expresan reparos.