En el marco de la charla #Argentina2020, un evento organizado por BAE Negocios en el hotel Faena de Puerto Madero, Alejandro Bercovich, economista, periodista y columnista de este diario, analizó el panorama económico y su vínculo con la política en el contexto electoral y planteó que "el capitalismo nacional puede ser algo que pensemos de acá en adelante, y que nos permita integrarnos a la economía global de una manera más inteligente". En esa línea, planteó que el empresariado argentino debe dejar su mirada "offshore" y centrarse en su aporte a la economía nacional.

"Desde el 11 de agosto estamos viviendo un desbande, desordenado, pero en donde se reordenan grandes empresarios argentinos y extranjeros, y el gobierno de Estados Unidos. A pesar de las torpezas diplomáticas del macrismo, Donald Trump eligió a Mauricio Macri como tapón contra la vuelta de lo que consideran los populismos latinoamericanos. Bueno, falló el tapón. Un tapón caro: 57.600 millones de dólares del FMI, y aún así falló", planteó el economista durante su parte de la charla

De cara a las elecciones generales del 27 de octubre, advirtió que "las señales que está dando" Alberto Fernández, el candidato más votado en las PASO por el Frente de Todos, "no lo definen ni por lejos como esos populistas a los cuales le tenía miedo Estados Unidos. Pero la perspectiva de una confrontación tranquilamente puede convertirlo en uno".

En este contexto, remarcó que los modelos que suelen ponerse de ejemplo como el camino a seguir para resolver la crisis económica en caso de que Fernández se alce como el nuevo presidente, como Australia, Portugal o Uruguay, no se aplican al caso argentino por las diferencias en relación a la cantidad de deuda tomada, el respaldo internacional que tienen o las medidas económicas que impulsaron. En cambio, propuso mirar "al milagro Boliviano" de la gestión de Evo Morales como presidente.

"¿Qué otro modelo podría mirar Alberto Fernández?", se preguntó Bercovich. "El peso boliviano está desde hace algunos años en 6 o 7 por dólar. Ponganse por un momento a pensar en el milagro económico que ocurrió a nuestro lado, tachado de comunista o populista por Estados Unidos. Tuvo superávit fiscal, inversión petrolera récord, apropiación de los recursos de la renta por parte del Estado, redistribución de la renta, y tasas de interés mucho más bajas que la nuestra para financiarse en el mercado internacional", planteó.

Bercovich contrastó que, luego de las PASO, en Argentina se perdió "un tercio de los depósitos en dólares en dos meses", como reacción a lo sucedido en crisis anteriores y al "reperfilamiento" del ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, en el marco de una serie de medidas "hechas a los ponchazos, contra su voluntad y sus prejuicios teóricos".

"Por primera vez, fue un presidente surgido de las entrañas del empresariado argentino, pero a su vez representante del sector más rentista, menos productivo, menos innovador: el sector contratista de la obra pública. ¿Cómo puede ser que los prejuicios y la ideología de los empresarios argentinos los llevaron otra vez a suicidarse?", inquirió Bercovich.

Según ahondó, esto tiene que ver con que "desde hace generaciones", en las facultades enseñan "teorías que sólo sirven para el desarrollo de las economías centrales". Además, planteó que los empresarios argentinos "no se mueven como empresarios que generan un ingreso en Argentina, sino que se comportan en función de la plata que tienen afuera. Eso quizás nos ayude a entender cómo industriales pueden votar a un gobierno que los hizo fundir y cerrar la fábrica de vuelta".

"Ese comportamiento egoísta y de corta mira es lo que tiene que frenar si queremos que la próxima generación tenga un país donde pervivan las aspiraciones. En estos últimos meses no vi eso, vi a empresarios dar unas volteretas en el aire increíbles", cuestionó.

En esa línea, puso como ejemplo a Marcelo Mindlin, de Pampa Energía, quien para él "representa en Argentina a esta nueva clase de empresarios que piensan más en la market capitalization de su acción que en el dividendo que pueda generar la actividad que emprende". "Hoy es el zar de la energía, y es economista como yo, no le interesa la energía. Le interesa la energía en vehículo de valorización de su capital", puntualizó.

"¿Podemos frenar en Argentina esa lógica de inversión? Me parece que no. Esa lógica del emprendedurismo que intentaron inocularnos es la que busca sacar de plano la idea de que alguien puede querer desarrollarse fuera de ella", remarcó Bercovich, y propuso que, para escapar a esta visión, "bien vale la pena pensar otra cosa, como hizo Bolivia: un modelo de desarrollo que aplique a ese país, que permita ordenar incluso con lógica capitalista y estatal nichos de la producción, pero con un norte".

Según el periodista, la lógica "que está destruyendo el planeta" es por la que "los inversores dicen que los desocupados son vagos, los trabajadores bajo convenio son privilegiados, y que le dicen al pibito que maneja la bicicleta de Rappi que es un socio emprendedor y que sus enemigos no son los inversores son los empleados estatales".

"Es la lógica que puso a Trump, a Boris Johnson, que hace crecer populismos de derecha y modelos excluyentes en todas partes. Acá se corporizó en Macri y en estos cuatro años de fracaso económico en toda la línea. Vinieron a llevársela toda y a chocar como chocaron. Chocaron mucho más anticipadamente de lo que creían, porque pensaban quedarse ocho años", criticó.

Sobre esto, analizó: "Me parece que el empresariado argentino no piensa qué modelo plantearle a la sociedad de acá en adelante, lamentablemente. Mi hipótesis es que esto se debe a que, por un lado, los empresarios argentinos tienen un sesgo offshore que no les permite ver estratégicamente su rol en función de la estrategia de ingresos locales, y por otro lado tienen un vínculo promiscuo con la dirigencia política, que reproduce y potencia la desigualdad que en Argentina viene creciendo desde la época de los milicos. Eso está alimentado en parte con el dinero negro que tienen fuera del país; una cosa alimenta a la otra".

"El capitalismo nacional puede ser algo que pensemos de acá en adelante, y que nos permita, sí, integrarnos a la economía global de una manera más inteligente. Ese es el desafío del próximo gobierno, con una montaña de deuda, con una montaña de pobres, y con la economía arrasada como si hubiera habido una guerra", cerró.

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