El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, afirmó ayer que el banco central de Estados Unidos puede ser paciente con su política monetaria porque la inflación es estable, lo que permitirá evaluar con mayor calma si la economía de Estados Unidos se desacelerará o no este año, como temen algunos analistas.

"Especialmente porque la inflación es baja y está bajo control, tenemos la capacidad de ser pacientes y observar con paciencia y cuidado a medida que (...) averiguamos cuál de estas dos narraciones será la de 2019", dijo en su presentación en el Club de Economía de Washington.

También restó importancia a los pronósticos de diciembre de los miembros de la Fed, que muestran una mediana de expectativas de dos aumentos más de tasas en 2019, después de cuatro el año pasado. "No hay tal plan", agregó Powell cuando se le preguntó por esas previsiones.

"Eso estaba condicionado a una perspectiva muy sólida para 2019", agregó el titular de la Reserva Federal. La posibilidad de una reducción en el ritmo de suba de tasas de la Fed es una buena señal para los mercados emergentes.

El banco central de Estados Unidos elevó las tasas el año pasado basado en el sólido crecimiento económico y el menor nivel de desempleo en medio siglo.

Powell dijo que, por ahora, no hay evidencia que sugiera una alta probabilidad de recesión.

"No hay un camino preestablecido para las tasas (...) particularmente ahora", dijo. Si el crecimiento global se ralentiza más "puedo asegurarle que (...) podemos mover la política de manera flexible y rápida, y podemos hacerlo significativamente si es apropiado", agregó.

A su vez, tal como hizo antes de la conferencia de prensa que dio luego de la última reunión del Comité de Mercado Abierto de la Fed, Powell insistió en la independencia de la Reserva Federal frente a las presiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que viene reclamando acelerar el relajamiento de las tasas.

"No tenemos en cuenta factores políticos en nuestras decisiones", afirmó.