El cierre del mercado de los Estados Unidos al biodiésel argentino junto a una menor demanda de este desde la Unión Europea, que se suman a la baja en la importación de aceite de soja por parte de China, y el rechazo de países como Francia y México a productos agrícolas tratados con glifosato, son sólo algunos de los factores que Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) alertó de cara a 2018, los cuales llevarán a una menor demanda de la oleaginosa y como consecuencia a una baja de los precios.

Frente a este panorama, la entidad pidió al Ministerio de Agroindustria tener alternativas dado que todavía quedan en manos de los productores algo más de 17 millones de toneladas de soja de la campaña 2016/2017 y 6 millones de toneladas bajo la modalidad de precio a fijar, lo que "hacen un total de 23 millones de toneladas expuestas a sufrir una variación negativa en los retornos esperados", afirmó el economista de la entidad, Matías Lestani.