"Surge con claridad una confusión de intereses derivada de una lealtad partida. En efecto, algunos funcionarios públicos tenían compromisos específicos con algunos de los bancos que llevaron adelante la operación." El dictamen del fiscal federal Federico Delgado es lapidario. Tal como anticipamos ayer en BAE Negocios, Delgado pidió las indagatorias del secretario de Financias, Santiago Bausili; del ex titular del BCRA, Luis Caputo, y del ex vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, por haber intervenido en las negociaciones con los fondos buitre, tener vínculos con los bancos intervinientes y adquirir bonos emitidos para pagar esa deuda.

Delgado imputó a Caputo -ex ministro de Finanzas y ex presidente del Banco Central- y a Quintana -ex secretario de Coordinación Interministerial de la Jefatura de Gabinete- por la supuesta comisión de los delitos de negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública y tráfico de influencias.

El pedido de indagatoria dirigido al juez federal Sebastián Casanello alcanza también al actual secretario del área y al jefe de Legal y Técnica del Ministerio de Hacienda, Marcelo Eugenio Griffi. Según el escrito presentado, todos están imputados por haber favorecido presuntamente a entidades internacionales con las que tenían vínculos, como Deutsche Bank y el JP Morgan, agentes encargados de la negociación con los fondos buitre.

Esos compromisos "generan un grado de sospecha sobre su imparcialidad, porque sus decisiones que debieron estar guiadas por el interés general, pero que terminaron beneficiando a sus ex empleadores", evaluó.

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