El presidente Mauricio Macri había terminado un discurso en donde buscó tocar el "corazón" de los industriales. Incluso algunos empresarios buscaban certificar entre los que estaban en primera fila si es que "se le había caída una lágrima". Inmediatamente se sacó el micrófono inalámbrico para evitar que lo escucharan, y con un gesto de firmeza le dijo al jefe de la UIA, Miguel Acevedo, que lo ayuden para hablar con los gobernadores y se apruebe el Presupuesto 2019 con el ajuste requerido por el FMI.

"Las retenciones me parecen muy malas, pero es importante la ayuda de ustedes. Necesito que hablen con los gobernadores para que el Congreso apruebe el Presupuesto", le dijo enfático Macri a Acevedo, en medio de un clima que pareció certificar la tensión que atravesó toda la Conferencia Industrial y que se hizo fuerte en el cierre.

Tensa calma, fue la definición que los propios industriales hicieron del clima que ayer se respiró en el cónclave manufacturero, mientras seguían con atención la volatilidad del tipo de cambio y los esfuerzos dialécticos que hicieron los funcionarios del Gobierno por no chocar contra la crisis por la que atraviesan las fábricas. Augurios de caída de la actividad y grandes problemas de financiamiento son dos puntos que anticiparon la profundización de los conflictos, según destacaron los líderes del sector.

"Hoy la preocupación, tanto sea de las autoridades gubernamentales como de la industrial, son básicas porque lo más importante es que la rueda de la producción siga estando en marcha", fue la definición que el presidente del Grupo Arcor, Luis Pagani, dio a BAE Negocios después de escuchar al presidente.

Hubo momentos de silencio absoluto durante las palabras de Acevedo, que sorprendió a propios y a extraños por la contundencia de su discurso en defensa de la actividad industrial. "No dejó dudas y los industriales nos sentimos representados", confirmó uno de los vicepresidentes que observó de un punto más lejano el cierre del evento.

Sin embargo, hubo un consenso no hablado de mantener el conflicto fuera del foco de la UIA, a pesar de los problemas del sector. "No es momento de salir con la mecha prendida porque el terreno está rociado de nafta", graficó uno de los integrantes de la mesa chica de la UIA. Los empresarios del sector dejaron en claro en los pasillos del Golden Center de Parque Norte que las fábricas están "al borde del colapso" aunque evitaron ponerse como los "opositores" de turno.

En medio de una incertidumbre creciente, los empresarios advirtieron situaciones de alta conflictividad al frente. Por caso, anunciaron una caída del consumo masivo durante toda la gestión Cambiemos del 13% hacia fin de año. De hecho, las fuentes consultadas señalaron que sólo en agosto habrá un descenso del 15%, récord en todos los meses desde la crisis del 2001.

El anuncio del freno al descenso de los impuestos como parte del gradualismo llevó a que la Copal le reclamara al Gobierno un parate similar en la retracción del decreto 814, que beneficia a las economías regionales en el ítem de Aportes Patronales, que tenía que descender en igual modo que las imposiciones a las empresas.