La marcha atrás con el pago de una suma extra en las boletas de gas para compensar a las petroleras por la devaluación se llevará adelante mediante una modificación del marco regulatorio, para evitar que los usuarios tengan que hacerse cargo de las diferencias que puedan surgir en el precio del combustible por las variaciones en el dólar. El secretario de Energía, Javier Iguacel, explicó que podría incluirse en el Presupuesto o votar una ley en particular en el Congreso, que permita cambiar la norma 24.076 sancionada en 1992.

Lo cierto es que el Ejecutivo ahora deberá negociar con las compañías los términos en los que abonará esta deuda de la que se hizo cargo. La intención de la Rosada es comenzar a pagar recién en octubre del año que viene, en 30 cuotas y sin intereses, a diferencia de la resolución del viernes pasado que le cargaba a los hogares la tasa pasiva del Banco Nación. "Vamos a sentarnos a discutir a partir de lo que resolvió el Senado", dijeron fuentes oficiales.

El monto total que las empresas reclaman asciende a unos $20.000 millones, según el Gobierno, aunque en el sector hablaban de una cifra que estaría entre los $15.000 M y los $17.000 M. Sin embargo, el martes la Secretaría de Energía había hablado de unos $5.000 M.

El mecanismo para cumplir con este compromiso será mediante transferencias corrientes al sector privado, usualmente conocidos como subsidios económicos. En ese sentido, el secretario descartó la emisión de algún tipo de título -como se ha realizado en otras ocasiones con los programas de fomento a la producción como el Plan Gas-, pero como la cifra pondría en jaque la proyección de déficit 0 para el 2019, se pedirá un período de gracia de un año. "No tenemos presupuesto para hacer frente a este desembolso", señaló Iguacel.

Desde Energía reconocieron que buscarán que haya un "cambio reglamentario para que no vuelva a suceder" en un futuro. "Que los contratos para el período de seis meses, sean los que asuman el riesgo entre distribuidoras y productoras", adelantaron.

De esta manera, se evitaría que vuelva a cargarse sobre las boletas las diferencias surgidas por devaluación en el precio que se paga por el gas en boca de pozo. En los despachos oficiales asumen que se subestimó el impacto de la medida sobre los bolsillos de las familias.

El conflicto se originó porque el contrato fue firmado con un dólar a $20, y en seis meses la divisa se disparó hasta los $40. Y como el insumo principal se mide en moneda dura, la diferencia en principio iba a ser cubierto en las facturas con un monto extra de entre $90 y $100, durante 24 meses.

"Las productoras cobramos de las distribuidoras con 75 días de demora, por lo que recién en diciembre vamos a saber de cuánto fue la diferencia del semestre abril-septiembre", apuntaron desde una de las principales compañías del sector.

"Es difícil sacar la cuenta porque hay que tomar el tipo de cambio anterior al cierre de la factura para poder pesificarla", añadieron desde esa empresa líder.