A partir de una mejora en los precios y otro tanto por miedo a la llegada de nuevas retenciones, el campo empezó a comercializar un mayor volumen de la campaña 2019/2020 que se levantará en un eventual gobierno de Alberto Fernández. Hasta el momento el cereal negociado es del 123% y la oleaginosa el 52%, respecto de lo comprometido hace un año.

Según datos de la Subsecretaria de Mercados Agropecuarios, al 28 de agosto pasado el productor lleva vendido 7,06 millones de toneladas de maíz versus los 3,16 millones de la campaña 2018/2019. En el caso de la soja, suma 438.000 toneladas contra las 287.000 toneladas del ciclo actual.

"Con un valor que llegó a estar US$170 la tonelada, el productor se animó a vender fuerte el cereal. De esta forma se garantiza el ingreso dado que el margen de ganancia es bueno", señaló a BAE Negocios el analista de la corredora Futuros y Opciones (FyO) Dante Romano, quien agregó que "ante el miedo de una nueva retención o alguna posibilidad de restricción al comercio, con mas razón se negocia".

El precio que pacta el productor queda congelado en dólares. El tipo de cambio superará para el 2020 los $75, según el índice Rofex. A la fecha lo entregado representa a valores FOB actuales alrededor de US$1.000 millones.

Respecto de la soja, Romano señaló que "se vendió mucho ante el susto por nuevas retenciones, lo cual ayudó a que el precio mejore, pero eso fue antes de las PASO".

Por lo pronto, los U$S230 que se ofrece por la oleaginosa no es negocio para el productor que hace el cultivo en campo alquilado. En pocas palabras pierde plata. Ni hablar si sube de $4 a $6 la retención por dólar exportado. Esto haría que la pérdida sea de US$10 por tonelada.

Por su parte, el cultivo de trigo viene en retroceso. Hasta el momento, se comercializó 4,15 millones de toneladas, cuando hace un año era de 5,58 millones. La merma es del 25,6%.

"El motivo responde exclusivamente al precio. El cereal llego a estar US$190, pero ahora retrocedió a US$160. A este valor no vende mucho", dijo Romano.

En definitiva, pensando en la campaña 2020, el productor se inclina a un aumento de las hectáreas destinadas a la soja y caída en maíz. En esto influye la posibilidad de un aumento en las retenciones, que complicarían la rentabilidad en el caso del cereal. Es que es un cultivo más caro, que comparativamente requiere un mayor desembolso en alta tecnología respecto a la oleaginosa, que además tiene un mejor precio.

Alberto Fernández ya sostuvo que no eliminará los derechos de exportación, pero sí se inclinó por reducirlas si hay un aumento de la producción. Los ruralistas deberán monitorear que esto no derive en un alza de la soja en desmedro de otros cultivos que le dan al suelo una mayor sustentabilidad.

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