En el segundo trimestre del año se vio la continuidad de un problema previo: la bipolaridad sectorial. Un agro que aportó mucho y el resto de los sectores desplomándose, de la mano de un consumo deprimido. De hecho, agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 46% interanual. Pero industria, comercio y construcción cayeron 6,7%, 9,3% y 5,6% respectivamente. Intermediación financiera se derrumbó 13,5%, a pesar de que en junio las ganancias de los bancos llegaron a triplicarse debido al negocios de las Leliqs.

Una lectura de los datos, observados desde la demanda agregada suman una información para entender lo ocurrido. Mientras las exportaciones treparon 15% interanual, el consumo cayó 7,7% y acumuló cinco meses en baja. Ese mismo dato explica una contracción de 18% en la inversión. A eso se le sumó el efecto del ajuste fiscal que provocó una baja de 1,7%. Sólo el agro traccionó.