En pie de guerra contra un aumento que consideran "impagable", las cooperativas eléctricas confirmaron que no aplicarán el tarifazo anunciado por Javier Iguacel a fines de diciembre, un día antes de ser eyectado de la Secretaría de Energía. Las firmas nucleadas en la Federación Argentina de Cooperativas Eléctricas (FACE) aseguraron que "no hay ninguna posibilidad de trasladarle la suba a los usuarios", a los que ya les cuesta pagar las actuales facturas, porque daría lugar a un corte de servicio masivo.

La resistencia al tarifazo, que generó la vuelta de los ruidazos y la marcha de antorchas del jueves pasado, encontró eco dentro del propio sector energético. Un actor clave en la distribución de electricidad en muchas provincias se rebeló: las 240 entidades que componen la FACE respaldaron la decisión de CALF, la cooperativa eléctrica más grande del país que opera en Neuquén, de no pagarle a la administradora estatal mayorista Cammesa el incremento tarifario y, así, evitar trasladárselo a las familias.

Casi el 20% de los neuquinos está en algún un plan de pago o recibe tarifa especial

La medida apunta a revertir el aumento pautado para 2019 del 55% en la energía, del 800% en el cargo de potencia y del 400% en el aporte a la Ley Nacional de Fondo Eléctrico, distintos conceptos que abonan las distribuidoras e impactan en las boletas que les llegan a los usuarios. Pero no se queda allí: las cooperativas consideran que la raíz del problema es la dolarización de los contratos energéticos realizada por el Gobierno, que indexó las tarifas a los vaivenes cambiarios, y reclaman anularla.

En diálogo con BAE Negocios, Carlos Ciapponi, presidente de CALF, cuestionó: "Este aumento en particular no tiene justificación técnica, económica ni social. Si el Gobierno se equivocó y dolarizó los contratos, y si después hubo una devaluación, no es culpa de la gente. El costo lo deberían absorber las generadoras y transportistas porque son las que hacen contratos en dólares. Antes les fue muy bien con ese mecanismo. El objetivo que tenemos es que se dé marcha atrás con la dolarización".

Impagable

Según los datos de la cooperativa neuquina, hasta 2018 el servicio aumentó 1800%. Una familia de clase media-baja que pagaba $300 en marzo de 2016 pasó a pagar $5400. La situación ya era crítica: casi el 20% de los asociados a CALF está en algún plan de pago u otro mecanismo de tarifa especial porque tuvieron dificultades para pagar en el último semestre.

"Este es un servicio esencial y lo han transformado en un artículo de lujo. No hay ninguna posibilidad de seguir trasladándole estos incrementos a los usuarios porque el paso siguiente es el no pago masivo, el corte de servicio masivo y el desfinanciamiento absoluto de las cooperativas", aseguró Ciapponi. Y agregó: "Esto perjudica a las familias, a las pequeñas industrias y a los comercios, y pone en riesgo muchas fuentes de trabajo".

De momento, CALF presentó un reclamo ante Cammesa en busca de una vía de diálogo, pero advirtió que, si no llegan a un acuerdo, irán a la Justicia.

El tarifazo será uno de los motores clave de la inflación en el comienzo de año. Tras un 2018 con el mayor IPC desde 1991, el primer cuatrimestre tendrá un piso 3% mensual, y el peso de las tarifas en el salario mínimo llegará en junio al 26%.

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