El 29 de noviembre llegará a su fin la vida de uno de los bonos más operados del mercado local, el Bonar 2018, un vencimiento que el Tesoro deberá afrontar con 3.300 millones de dólares correspondientes al capital de ese título público y 1.100 millones más de intereses. 

"Con desembolsos del FMI a la vuelta de la esquina y reservas internacionales estables, el Tesoro afrontará sin sobresaltos el pago de esos vencimientos", afirmó un informe de Mills Capital Group (MCG).

Ese título público fue uno de los más operados durante las turbulencias cambiarias que comenzaron a sentirse con fuerza desde abril. "Los tenedores de esos bonos se ganaron el equivalente a rendimientos que rozaron el 8% anual en dólares sólo por esperar unos meses. Con el pago, la Argentina borra cualquier fantasma de incumplimiento luego de un año difícil para el mercado cambiario", menciona el informe de MCG.

El Bonar 2018 fue emitido en 2011, en épocas de cepo cambiario, cuando los argentinos no podían acceder a dólares más allá de comprar muy limitadas. 

"En ese contexto, los ahorristas que recurrían al mercado de capitales pudieron usar a este y otros papeles para dolarizarse en forma completamente legal. Como todo bono en dólares el Bonar 2018 se podía comprar con pesos o dólares, así, quienes tenían pesos y no contaban con la autorización de la AFIP para pasarse a moneda extranjera, sólo necesitaban usar sus pesos para comprar este u otros bonos, para luego revenderlos a cambio de dólares", recuerda MCG. 

El costo por dólar de esa operación estaba incluso por debajo del precio “blue” o informal. Y ninguna norma ni ley lo impedía.

Los que querían dolarizar sus tenencias pero a un plazo más largo podían, también, pasarse de pesos a Bonar 2018 sin revenderlo luego. Es decir, esperar al vencimiento. Así, se hicieron de rendimientos mensuales que en algunos momentos superaron los dos dígitos en dólares.

Cuando el mes que viene el Tesoro pague este vencimiento y otros 1.070 millones de dólares de capital de otros bonos soberanos, la capacidad de pago de la Argentina va a quedar probada aún en un año de turbulencias financieras.