Mientras en la Argentina todavía no encuentran las herramientas necesarias para subsanar los desequilibrios que hacen que el dólar no encuentre techo, en Estados Unidos el panorama es completamente diferente. Tras el crack del 2009, en donde casi colapsa por completo el sistema financiero mundial, el país que lidera el republicano Donald Trump está batiendo dos récords en simultáneo. Uno de ellos -el principal- es el largo ciclo económico sin recesión y el otro es el prolongado periodo bull en la bolsa que puso los precios promedio en niveles altos. ¿Qué significa? Que los inversores suelen preferir ver el ciclo bursátil iniciándose desde abajo, lo que representa múltiples oportunidades.

Los 108 meses de recuperación constante de la economía norteamericana representan un hito en sí mismo. Sin embargo, para los traders e inversores experimentados, no es un periodo de euforia, más bien todo lo contrario. Actuar con cautela y ser bien defensivos es el ABC del inversor y escritor Howard Marks, que lo explica en su memo “Latest Thinking” (últimos pensamientos).

Según su teoría, hay tres etapas psicológicas: después de una caída casi nadie intenta comprar porque quedó aterrorizado por las pérdidas. Sin embargo, allí es donde el inversor recomienda entrar, porque ahí se hacen las grandes diferencias una vez que el mercado está arriba. El propio -y mítico inversor- Warren Buffet lo dijo: “Soy codicioso cuando todos tienen miedo, y miedoso cuando veo mucha codicia en los ojos”, sostuvo.

El segundo punto de Marks se focaliza en la estabilización. ¿Qué significa? En esta etapa se permite el ingreso de los inversores más audaces, que no van a aprovechar toda la “fiesta”, porque no estuvieron al comienzo, pero que llegan a tiempo para lograr una buena ventaja.

El tercer ítem es para los más miedosos. Estos, eufóricos al ver las ganancias de los que ya están dentro, compran entradas para subirse al furgón de cola. Es altamente probable que esos mismos tickets se los revendan los que entraron al principio. Es una cuestión de olfato. Justamente, pareciera que el mercado americano está entrando en la tercera fase.

¿Es posible que el terremoto económico que atraviesa nuestro país signifique una propuesta tentadora para el mercado? Aún no se sabe la respuesta.

En mi libro “Grandes inversores, secretos revelados”, cito al legendario inversor John Templeton, quien dice: “Los mercados bull, nacen con el pesimismo, crecen con el escepticismo, maduran con el optimismo y mueren en la euforia”.

En la Argentina pueden variar estos conceptos. A diferencia de otras crisis, ésta no es bancaria sino cambiaria. Mientras el mercado espera certezas del programa financiero 2019 (y quizás, por qué no, del 2020), los inversores hilan fino sobre qué postura tomar. Quizás, luego del terremoto económico asome una ocasión interesante. De hecho, firmas de inversión globales ven como una “oportunidad” los bonos y acciones argentinos si se comienzan a dar certezas políticas. Es momento de ser defensivo, siendo bien selectivo, dejando las acciones más caras en las industrias que están de moda para los osados.

* Es portfolio manager, docente de InvertirOnline Academy y autor del libro “Grandes inversores, secretos revelados”.