La pérdida de reservas desde que comenzó la corrida cambiaria acumuló ayer más de u$s10.000 millones, lo que la convierte en la peor desde la ocurrida en 2011 que derivó en el cepo tras llevarse u$s5.800 millones del Banco Central, aunque aquella ocurrió a un ritmo más lento y en un lapso de tiempo mayor: más de 80 días contra los poco más de 40 que lleva la actual.

De acuerdo a un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea, "la crisis actual es difícil de encuadrar". "No era el tipo de situación en la que el incumplimiento de deudas parecía inminente, ni tampoco de una corrida contra los depósitos bancarios", reza un informe de la entidad cordobesa, para la que "la dinámica se asemeja a 2011". Aunque en ese entonces el rojo fiscal era de apenas 1,8% del PBI, y el de cuenta corriente 1,1%, apenas el 6,7% de las exportaciones contra la proporción del 40% de hoy.

Un gráfico elaborado por el Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la Fundación Germán Abdala, advierte que la corrida actual es la peor en términos de pérdida de dólares diarios, que se ubican en torno a los u$s200 millones, una baja del 15% en relación al stock de divisas inicial y una devaluación acumulada de más del 20%.

En la comparación por pérdida diaria, a la corrida actual le siguen las de las elecciones de 2017 (-u$s1.800 millones en total), la de la crisis de 2009 (-u$s4.000 M), la del 2011, la de la resolución 125 (-u$s3.000 M) y la de la crisis subprime (-u$s1.548 M). En relación al stock total, la de 2011 fue más grave que la de 2009, seguida por la de la 125 y más lejos las de la subprime y 2017.

En ese sentido, el economista de la UBA Ariel Coremberg sostiene que "esta corrida es la misma de 2011 trasladada a hoy" y tiene que ver con una serie de medidas que tomó el anterior gobierno, que "recién explota ahora".