La gestión económica que iniciará Hernán Lacunza afrontará los últimos meses de mandato de Mauricio Macri con una manta muy corta tironeada desde dos polos. El salto del dólar traerá un nuevo pico inflacionario, con mayor caída de salarios y un nuevo aumento de la pobreza. Aunque no compensarán el deterioro, las medidas anunciadas y las que están por definirse (bono a jubilados, suba del salario mínimo) apuntan a no terminar de dinamitar las chances de reelección. Pero, al mismo tiempo, interrumpieron el férreo ajuste del gasto público que prevé el acuerdo con el FMI de cara al déficit 0%. Por eso, el Gobierno deberá optar entre tomar medidas que compensen el mayor gasto, como las retenciones, que podrían afectar su único voto que permaneció fiel, o rogar un waiver en Washington para que no se caiga el desembolso de US$5.400 millones de septiembre y se agudice la crisis.