El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, reconoció ayer que la recesión económica de este año dejará un "fuerte arrastre" sobre el 2019, por lo que incluso en un escenario optimista en donde la actividad repuntará en el último trimestre, después de las elecciones, la tasa de crecimiento "será muy baja".

"Los supuestos macroeconómicos ya los van a conocer el día 15 cuando presentemos el proyecto de ley del Presupuesto, pero sin duda van a ser muy conservadores en términos del crecimiento para el año próximo", puntualizó el funcionario durante la conferencia de prensa que brindó en la Casa Rosada junto a su par de Interior, Rogelio Frigerio, y mandatarios provinciales, en el marco de las negociaciones por el Presupuesto, que se enviará al Congreso el próximo lunes.

Dujovne explicó: "puesto que vamos a finalizar este año con un crecimiento negativo de la economía que va a dejar un fuerte arrastre negativo para el año próximo, por lo cual aunque la economía terminara 2019 creciendo en el cuarto trimestre a un ritmo elevado, la tasa de crecimiento que podría mostrar igual sería muy baja".

Esto implica que, si se cumplen las proyecciones oficiales, el repunte llegará incluso después de las elecciones presidenciales. De modo que el titular del Palacio de Hacienda se mostró en línea con las estimaciones igualmente pesimistas difundidas ayer por el Banco Central, que vaticinan un estancamiento para el año próximo después de la abrupta caída del 2018.

Los números que hizo trascender al Ejecutivo respecto a sus pronósticos para el 2019 son un dólar a $42, inflación del 23%, y crecimiento cero, cifras que suenan bastante optimistas teniendo en cuenta el contexto actual. En tanto, este año cerraría con una baja del 2,4% en el producto, la cotización de la divisa en $38, y la inflación en 42%, cifras similares a las que se filtraron la semana pasada en un documento de Hacienda, cuando presentó el objetivo de "déficit cero" que deberá plasmarse en el próximo Presupuesto con el apoyo de los gobernadores.

El objetivo de lograr una ley de leyes "equilibrada" en cuanto a su resultado primario es uno de los requisitos impuestos por el Fondo Monetario Internacional para ampliar el crédito de u$s50.000 millones acordado con la Argentina o adelantar los desembolsos previstos originalmente para el 2020 y 2021.

Ante ese cambio de escenario que buscó reducir las necesidades de financiamiento, el Gobierno pasó a focalizarse no sólo en el ajuste del gasto público sino también en los ingresos, ante lo cual tomó una serie de medidas como el regreso de las retenciones.

En ese sentido, la reformulación del pacto fiscal firmado en diciembre pasado era una de las alternativas sobre la mesa, y habilitar a los gobernadores a mantener el nivel de presión tributaria vía ingresos brutos.