Mientras el secretario de Comercio, Miguel Braun, insistió ayer, en Washington, en el planteo de la Argentina para que quede excluida del aumento en los aranceles de acero y aluminio, el gobierno de los Estados Unidos demora la puesta en marcha del nuevo Sistema Generalizado de Preferencias (beneficios en el ingreso de bienes), lo cual ya despertó incertidumbre en el Ejecutivo y suma otro frente de preocupación.

Fuentes oficiales señalaron ayer a BAE Negocios que el regreso al llamado SGP, después de siete años, "está claro en el discurso pero no en el proceso. Si bien la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó en febrero el proyecto para renovar el Sistema Generalizado de Preferencias por tres años (para un amplio grupo de países), todavía debe ser tratado y aprobado por el Senado, y lo más enigmático, si lo promulgará el presidente (Donald) Trump".

El SGP permite exportar productos argentinos con arancel cero y en 2011, último año en que la Argentina lo integró, los productos beneficiados registraron exportaciones por 464 millones de dólares, el 10 por ciento de las exportaciones a los Estados Unidos en ese año. "Hay grandes expectativas pero con Trump nunca se sabe con certeza total. Hasta ahora, sólo tenemos los limones; nos sacó el biodiesel, y estamos peleando el acero y aluminio, junto a la carne que no tiene un horizonte claro tampoco", se sinceraron en la Casa Rosada.

Unos 30 productos argentinos que ya se exportan a los EE.UU. por 380 millones de dólares mejorarán su perfil comercial al acceder sin pagar un arancel externo, contando a los vinos, aceite de oliva, cueros, maníes, manzanas secas y frutillas. Si el proceso se completa en un par de meses, como el programa SGP rige desde principios de año, el beneficio será retroactivo al 1 de enero, aunque el Gobierno quiere definiciones este mes.