Si bien la industria espera aún una respuesta que no llegó entre el miércoles y viernes de la semana pasada por parte de Departamento de Comercio de los Estados Unidos (ITC, por sus siglas en inglés), en los próximos días se confirmará la puesta de aranceles por los subsidios que recibe el producto local. A la fecha éstos son “provisorios”. Todo dependerá ahora de lo que pueda hacer de aquí en más el presidente Mauricio Macri que se encuentra en el país del Norte y que buscará una reunión con su par Donald Trump.

El ITC consideró el 22 de agosto último que el biocombustible argentino recibe subsidios entorno del 30% por el cual decidió aplicar en aquel momento de forma “preliminar” aranceles compensatorios que van desde un 50,29% a un 64,17%, y dio plazo hasta el 6 de octubre para escuchar el descargo de la industria, treinta días después daría su veredicto final y si bien se envió una propuesta, nunca hubo respuesta por parte de la Junta Nacional de Biodiésel de los EE.UU. (NBB, por sus siglas en inglés), parte demandante.

Por eso hoy es el día en que deberá darse a conocer la aplicación formal de los aranceles cuya tributación recaerá sobre Vicentín (64,17%), LDC (50,29%) y las demás, el 57,01 por ciento. Las 800.000 toneladas que dejaran de llegar a EE.UU. representan ingresos al país por u$s1.200 millones.

Todo hace suponer que el mercado estadounidense quedará cerrado. Días atrás la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) publicó en el Boletín Oficial un comentario anticipando que reducirá el volumen del biodiésel en su mezcla con la nafta en 2018, basándose en que habrá menos importaciones. La noticia beneficia a las refinerías para que de alguna forma no paguen tan caro el biocombustible de origen norteamericano dado que tendrán una caída en la cantidad para abastecerse. El lobby de la industria perjudica directamente a la NBB, impulsores de la casi prohibición del producto argentino dado que al ver un achicamiento del mercado recibirán menos ingresos a partir de la baja demanda interna. Por eso todo queda en suspenso para ver si Macri quien se encuentra de gira por los EE.UU. hasta pasado mañana puede lograr un cambio en la política estadounidense. Además tanto el gobierno como la industria esperan para hoy una respuesta a la propuesta local basada en cupos con un precio determinado. Si esto no es aceptado está la posibilidad de llevar las retenciones que hoy son móviles a fijas aun máximo del 27%, un porcentaje igual paga el aceite de soja.

Sabiendo que EE.UU. tiene un arancel del 4,5%, el negocio será deficitario. Además se corre el riesgo de que se aplique un cupo por parte de las autoridades del ITC con no más de 300.000 toneladas anuales. Un tema no menor es que se caerían los envíos a la UE donde el arancel más alto es del 17 por ciento. De concretarse la medida, el gobierno muestra a las claras que es más importante vender commodities antes que productos con valor agregado. Puertas adentro consideran a la industria del biodiésel como una actividad que no genera mucha mano de obra, por lo pronto esta es de 2.600 trabajadores.