En diciembre, y por primera vez en casi cuatro años, entraron más turistas que los que salieron. El turismo receptivo generó 294.642 ingresos, con un crecimiento de 13,4% interanual, mientras que el emisivo registró 279.369, con una caída de 13,6%. El dato provoca algunas sonrisas en el Gobierno porque ayuda a ahorrar dólares para una cuenta corriente que seguirá en rojo durante 2019 por los crecientes intereses que genera el endeudamiento externo. Pero a la vez es reflejo del empobrecimiento generado por la devaluación producto de la crisis cambiaria.

Desde la cuenta de Twitter Carta de Jefatura de Gabinete destacaron el dato. Pero entre analistas surgió la pregunta acerca de si realmente se lo podía considerar una buena noticia. Y aun más: si se trata de un efecto sustitución, a través del cual los argentinos dejaron de viajar al exterior para visitar destinos locales, o si directamente viajaron menos.

Por la previa de la devaluación, el 2018 cerró con una salida neta de 1.130.500 turistas

El director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, dio su lectura: "Tanto el factor sustitución como el factor ingreso juegan en estos casos. Tuviste una crisis por balanza de pagos, que implicó un ajuste del tipo de cambio real y abaratamiento de los productos locales y también un empobrecimiento. Yo digo que es un dato de la realidad porque sino parece que las crisis de balanza de pagos traen buenas noticias. Si lográs tener un superávit es porque tuviste crisis de balanza de pagos y entonces no es bueno. La crisis es mala y esto es una consecuencia".

Y agregó: "Algunos dicen, bueno, esto te evita otra crisis, pero claro, qué vivo, te la evita porque ya la tuviste. Sería un desastre otra crisis más". Efectivamente, la parte positiva del dato es que si se achica el drenaje de divisas por el lado del turismo, aparece algo de alivio para una cuenta corriente en crónico negativo. Como los intereses siguen generando salidas crecientes de dólares, el FMI espera que para el 2019 el negativo sea de 1,6% del PBI.

Por eso el analista del CESO, Estanislao Malic, relaciona la caída de las importaciones de consumo y del turismo emisivo con las obligaciones de la deuda y la fuga. "Implica menos disfrute a cambio de garantizar los pagos y que otro pueda fugar guita", dijo.

La otra gran cuestión mirada por los analistas es la sostenibilidad del dato. El economista Christian Buteler destacó, en ese sentido, que la mejora en el turismo no se produce porque la oferta sea más atractiva cualitativamente. Sostuvo: "Hoy somos baratos y la gente viene por eso. No porque se inauguraron en el sur cuatro hoteles 5 estrellas con un servicio de calidad que no reciben en otro lado y vienen a conocer. Y también porque la gente no pueda viajar al exterior ya que destruiste tu moneda. No es un dato positivo. Devaluar nunca es el camino para obtener competitividad, no es una estrategia, lo que pasó fue que al Gobierno el precio del dólar se les fue de las manos".