El Banco Central Europeo reducirá sus compras mensuales de bonos el año próximo, un paso hacia la finalización de un programa que ya ha gastado más de 2 billones de euros (u$s2,4 billones) en un intento de impulsar la inflación de la zona del euro, aunque mantendrá “un alto nivel de estímulo” en la economía de la zona euro.

Las autoridades acordaron reducir las compras a 30.000 millones de euros por mes a partir de enero y continuar durante nueve meses, hasta fines de septiembre, decisión que coincide con estimaciones de los analistas. Las medidas llevarán las tenencias totales del banco a por lo menos 2,55 billones de euros. La decisión constituye un hito para Mario Draghi, que ingresa a los dos últimos años de su presidencia del BCE luego de una gestión concentrada en flexibilizar la política a los efectos de contener las consecuencias de la crisis de deuda de la región e impedir una deflación. El bloque de 19 países se encamina a su expansión más rápida en una década y el banco central apuesta a que la inflación por fin está a punto de aumentar.

A pesar de esa decisión, Draghi consideró que el BCE conservará un “alto nivel de estímulo” a la economía de la zona euro, algo que considera “indispensable”. Draghi se felicitó en conferencia de prensa por la “sólida y amplia expansión económica” de la zona euro, aunque añadió que la inflación es “débil” por lo que considera que “un alto nivel de estímulo monetario sigue siendo indispensable”. Draghi ha dicho en varias ocasiones que “aún no hemos llegado” a la meta de inflación, que fue de solo 1,5 por ciento el mes pasado y que el banco central pronostica no regresará a su objetivo de apenas por debajo de 2 por ciento como mínimo antes de fines de 2019.

“La recalibración de nuestras compras de activos refleja el aumento de la confianza en la convergencia gradual de las tasas de inflación hacia nuestro objetivo” y porque “la expansión económica es cada vez más robusta y amplia”, según Draghi. El presidente del BCE explicó que los miembros del Consejo de Gobierno de la entidad son optimistas respecto a la recuperación económica de la zona del euro, pero que la imagen no está positiva respecto a la inflación.