El Banco Central Europeo (BCE) decidió hoy reducir las compras mensuales de deuda pública y privada en la eurozona hasta un volumen de 30.000 millones de euros, la mitad de la cantidad que adquiere ahora para apuntalar la economía, a partir de enero de 2018 y hasta fines de septiembre. La entidad contempla la posibilidad de seguir comprando deuda hasta una fecha posterior “si fuera necesario y, en todo caso, hasta que el Consejo de Gobierno observe un ajuste sostenido de la senda de la inflación que sea compatible con su objetivo de inflación”, consignó la agencia de noticias EFE.

"Si las perspectivas fueran menos favorables, o si las condiciones financieras fueran incompatibles con el progreso del ajuste sostenido de la senda de inflación, el Consejo de Gobierno está listo para ampliar el volumen y/o la duración de este programa”, según el BCE. El guardián del euro también mantuvo en el mínimo histórico de 0% la tasa de interés a la que presta a los bancos a una semana, nivel en el que está desde marzo de 2016 y en el que continuará por “un periodo prolongado” para apoyar la recuperación de la zona del euro. El BCE comenzó en marzo de 2015 a comprar deuda pública y privada de la zona del euro, por valor de 60.000 millones de euros mensuales, y un año después incrementó la cantidad en 20.000 millones de euros hasta 80.000 millones, e incluyó también la deuda corporativa con grado de inversión.

Este programa de compra de deuda incluye la adquisición de bonos soberanos y otros títulos de deuda pública, además de la deuda emitida por empresas, bonos garantizados (cédulas) y los bonos de titulización de activos.