Ayer fue la última emisión de las Lebacs, el que llegó a ser el instrumento estrella de la política monetaria del BCRA y que finalizó en la explosión cambiaria que arrancó hacia fines de abril y siguió hasta septiembre. El Central había anunciado que en la licitación de ayer iba a licitar un tope de $40.000 millones, contra un vencimiento de $160.519 millones. Dicho y hecho: llegó a adjudicar $39.754 millones y dejó $122.234 millones en la calle. Es decir, el equivalente a u$s3.288 millones.

De esa forma, los pesos que dejó en la calle el BCRA (los inversores cobrarán ese dinero hoy) podrán ir hoy mismo a presionar al dólar o podrán aprovechar las tasas que ofrece el Ministerio de Hacienda con la licitación de Letes. En realidad los instrumentos que ofrecerá el Tesoro serán Lecap y Lecer. Las primeras ofrecen una tasa de 4% mensual y las segundas ajustarán por CER. Los analistas se preguntaban ayer a cuál de los tres activos se irían los $122.234 millones que dejó el BCRA en la calle, a los que hay sumarles además los $19.768 millones que emitió tras la licitación de Leliq (ver página 3).

La licitación de ayer mostró una suba de la tasa de interés ofrecida por las Lebacs. Si bien retrocedió desde el 57% de la subasta de octubre, si se compara con lo que ofrecían las Letras a 29 días (un día más de plazo que las licitadas ayer) en el Byma, se observa una suba desde el 44,30% de rendimiento que ofrecían al cierre del mercado secundario hasta el 50% que marcó en la licitación. Así, en su último mes de vigencia las Lebacs brindarán un rendimiento en torno a 4%, por encima de la inflación esperada para noviembre.

Por el lado de la meta de base monetaria la emisión que generaron ayer las dos subastas del Central (la de Leliq y la de Lebac) no causó mayores preocupaciones. Y es que la meta se viene sobrecumpliendo, tal como expresaron desde el BCRA el viernes pasado. De hecho, durante la primera quincena de noviembre, el promedio acumulado de la base monetaria alcanzó a $1.230 millones, ubicándose $28.000 millones por debajo del nivel registrado en igual período de octubre y $40.000 millones menos que a la meta.

Ayer, desde el Central expresaron esa tranquilidad. Sostuvieron al respecto: "La liberación de fondos resultante de esta licitación no requerirá un esfuerzo de absorción adicional, ya que el BCRA se venía preparando y había realizado un esfuerzo de absorción mayor en las semanas previas sobrecumpliendo en más de 3% su meta de base".

La de noviembre fue la última licitación del instrumento que fue protagonista del renovado ciclo de bicicleta financiera que duró desde mediados del 2016 hasta principios del 2018. La burbuja explotó con la salida masiva de fondos que generó la aversión al riesgo local. Con la salida de Argentina de los mercados de deuda, los tenedores institucionales de las Lebacs previeron la devaluación y comenzaron a salir en manada. Lo que durante un año y medio fue un clásico escenario de carry trade, con tasas altas y tipo de cambio controlado por los ingresos de divisas que generaba el endeudamiento.

Así, el último vencimiento para este instrumento será el 18 de diciembre. En esa oportunidad, a los $39.754 millones que se licitaron ayer, se sumarán los $30.000 millones que quedaban en stock. Por eso ayer el BCRA confirmó: "Esta licitación fue la última ya que en diciembre, cuando se produzca el vencimiento de los $69.818 millones de Lebacs restantes, no habrá una nueva licitación. Así, en diciembre, las Lebac dejarán de existir".

Los analistas se refierieron al fin de las famosas Lebac. El economista de Eco Go, Juan Paolicchi, sostuvo: "Despedimos a las Lebacs. Hoy el objetivo es dirigir a los ahorristas hacia depósitos de plazo fijo vía suba de la tasa de Leliq. Y que eso aumente lo que pagan los plazos fijos. Las Leliq por un lado dan estabilidad porque frente a una corrida tardan en salir pero, por otro lado, si salen los depósitos eso es un riesgo para los bancos. Tuviste un riesgo cambiario al principio y dada la dinámica de la corrida ahora tenés un riesgo bancario. Son las consecuencias que hay pagar por la sequía, el shock sobre emergentes y la mala praxis económica. Pero no creo que las Leliq sean una bola".

Coincidió el director de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, aunque dejó un ojo puesto sobre la potencial bola de nieve: "Se fue la última licitación de Lebac sin sobresaltos. El dólar subió levemente después del feriado. Se terminó de desarmar la bola de las Lebac (generada en mayor medida durante este gobierno) pero aún existe el riesgo de formar una bola de nieve con otras siglas (Leliq y Lecap)".