Después del claro respaldo que consiguió el ofi cialismo en las elecciones legislativas del último domingo, el Banco Central salió con los tapones de punta contra la infl ación y subió ayer su tasa de referencia -el centro del corredor de pases a 7 días- 1,5 puntos porcentuales, hasta el 27,75 por ciento.

Si bien el mercado esperaba un endurecimiento monetario luego de los comicios de medio término ante una inflación núcleo que en el último trimestre se ubicó en un promedio de 1,6% y que sigue sin mostrar el ritmo de desaceleración esperado por el BCRA, se preveía un ajuste más gradual, teniendo en cuenta que los datos preliminares de octubre venían mostrando una suba de precios más moderada que en septiembre.

Sin embargo, el aumento en el precio de las naftas del lunes pasado, con el consecuente impacto que se espera en el resto de los precios de la economía, habría acelerado la decisión del Central.

“Los indicadores de alta frecuencia monitoreados por el BCRA muestran una menor inflación en las últimas semanas, que impactaría en forma más plena en el registro de noviembre.

Por otra parte, se conoció ayer (por el lunes) un aumento en el precio de los combustibles superior al esperado, lo cual requiere que la autoridad monetaria induzca al resto de los precios a aumentar a un ritmo menor para compensar dicho efecto”, afirmó el Central en el comunicado en el que informó su decisión de llevar al 27,75% la tasa de referencia ayer.

Y agregó: “Dados los shocks recientes, y la insufi ciente velocidad de la desinfl ación, la autoridad monetaria concluyó que se requiere un sesgo más contractivo de su política”.

Según Federico Furiase, economista director de Eco Go y Estudio Bein, la magnitud de la suba de tasa de ayer tiene que ver con el intento del BCRA de “shockear expectativas y ganar credibilidad, aprovechando que la tasa de pases pasivos venía algo desarbitrada respecto de la tasa Lebac”.

La entidad que preside Federico Sturzenegger está tratando de comprar rápidamente reputación, con miras a los ajustes de tarifas que aún restan aplicar hasta diciembre y las negociaciones paritarias del próximo año, en pos de su objetivo de alcanzar una meta de inflación del orden del 10% para 2018.

“Subir la tasa de referencia le permite a la autoridad monetaria ganar credibilidad sin lastimar la recuperación en caso de no tocar los rendimientos de la curva Lebacs”, afirma Furiase, en respuesta a las preocupaciones respecto a que el endurecimiento monetario pueda repercutir en mayores tasas para los créditos y amenazar el crecimiento que está mostrando en los últimos meses la economía local.

Habrá que estar atentos entonces a cómo se acomodan los rendimientos de las letras internas del BCRA en los próximos días en el mercado secundario. Analistas coinciden en que podría haber un poco de presión en los próximos días sobre la tasa de la Lebac de más corto plazo para arbitrar con la de los pases pasivos pero sin impacto signifi cativo sobre la actividad debido a la fuerte dinámica que está mostrando el crédito al consumo y los préstamos hipotecarios.

Es probable que, con la suba de ayer y si no se tocan los retornos de las Lebac, bancos encuentren mayor incentivo para volver a colocar su dinero en pases y, a contramano de lo que ha venido sucediendo en los últimos meses, desarmen letras largas para migrar hacia ese mercado, lo que permitiría lentamente desarmar el abultado stock de Lebac -que ya supera el billón de pesos- sin generar impacto sobre la liquidez.

También es de esperar que se produzca un desarme de posiciones en dólares por parte de entidades fi nancieras, empresas e inversores y la cotización de la divisa estadounidense caiga en los próximos días. Desacelerar el ritmo de suba de precios es clave además en medio del boom de demanda de créditos hipotecarios que indexan por inflación (UVAs) por parte- principalmente- de la clase media.