Apremiado por una inflación en alza y un tipo de cambio en máximos históricos que presiona los precios, el Banco Central decidió ayer dejar sin cambios la tasa de Política Monetaria en 27,25%, una decisión en la que primó la "extrema cautela" por parte de la entidad que preside Federico Sturzenegger.

La autoridad monetaria difundió su decisión mediante su tradicional comunicado, a las 17, pero sorprendió a los analistas con una mención al comportamiento del Sistema de Precios Mayoristas en enero. "Los registros se ubicaron entre 4,6% y 5,0% respecto al mes previo y estuvieron impulsados por los productos primarios e importados, sobre los que impactaron la depreciación del peso y el aumento en los precios internaciones del agro y del petróleo", consignó el Central.

Este comentario del comunicado llama la atención, debido a que hasta el momento en los mismos no se había hecho mención de la relación entre tipo de cambio y precios. Habida cuenta que el BCRA comienza a identificar que hay un nexo (...), habrá que monitorear el desenvolvimiento de los mercados internacionales y su impacto, analizó la consultora ACM en su informe diario.

Precisamente, el tipo de cambio cerró ayer en $20,50, con lo que renocó el máximo histórico y anota una ganancia de más de 9% desde el 27 de noviembre, cuando el Gobierno decidió relajar la meta de inflación al 15%.

Cautela extrema

La autoridad monetaria agregó en el comunicado que los indicadores de alta frecuencia monitoreados sugieren que la inflación de febrero, tanto el nivel general como el componente núcleo, se ubican por encima de los valores de enero y del último trimestre de 2017.

De acuerdo con estimaciones de consultoras privadas, el ïndice de Precios al Consumidor (IPC) que mide el Indec podría registrar una inflación general de hasta 3% en febrero; y una núcleo de 2%, la más alta desde abril de 2017.

Por ese motivo, la entidad dijo que "extremará la cautela, aguardando señales de desinflación compatibles con el sendero buscado antes de relajar su política monetaria".

"Dada la dinámica de la inflación en el margen -indicadores de alta frecuencia acelerandose y con los impactos de las subas tarifarias que se filtran también a la inflación núcleo- y las expectativas de inflación, muy lejos de la meta de 15%, no tenía ningún margen para realizar un recorte", mencionó a BAE Negocios Martín Vauthier, economista de Eco/Go. Para este especialista, un nuevo recorte "hubiera generado una presión adicional sobre el dólar en la rueda de mañana".

Matías Carugatti, economista en Jefe de Manangment & Fit, coincidió en que "las condiciones objetivas no están dadas para un recorte de tasa. Con inflacion por encima del sendero necesario para alcanzar la meta, expectativas en alza y una depreciacion con impacto sobre precios transables no habia margen para bajarla. Es mas, si no fuera porque hace poco se cambiaron las metas, el BCRA hubiera incluso podido subir la tasa".

Mercado

Nicolas Chiesa, senior trader de Balanz Capital, afirmó que "era esperado que el BCRA mantenga la tasa de política monetaria, porque se espera que la inflación de febrero sea alta y no se ve un momento en el que pueda bajarla".

Probablemente los bonos mañana no se vean afectados, porque estaban en línea con lo esperado. Y si el tipo de cambio tiene un movimiento brusco tendrá más que ver con la emisión de los nuevos bonos que con esta decisión", completó.