El Banco Central cambió su tasa de referencia pero la mantuvo en el 40 por ciento. Las tasas seguirán altas hasta que la inflación, y las expectativas, se alineen con la meta establecida para 2019, confirmó la entidad. Por unanimidad, el nuevo Comité de Política Monetaria (COPOM) del BCRA, que quedó conformado ayer, resolvió que a partir de ahora la tasa de las Letras de Liquidez (Leliq) a 7 días será la nueva tasa de política monetaria en lugar del centro de corredor de pases a 7 días.

A pesar del cambio, el Central mantuvo su sesgo contractivo, fijando la tasa de Leliq en el 40% ayer. En sus justificaciones reconoció que la inflación de junio subió más de lo previsto por el impacto de la depreciación del peso y que su desaceleración en julio será menor a lo estimado el mes pasado.

También señaló que si bien sus proyecciones indican que la inflación núcleo de agosto, septiembre y octubre se ubicará por debajo de los registros de julio, se requiere un período más prolongado de estabilidad financiera para alejar los riesgos de un traspaso mayor al previsto del tipo de cambio a los precios minoristas.

El BCRA además indicó que la recuperación económica "puede tardar algunos meses", por lo que se estima que en 2018 la economía se mantendrá en niveles similares al año anterior, para luego retomar su crecimiento en 2019. Destacó además los resultados obtenidos a través del apretón monetario sobre la liquidez del mercado, cuyo crecimiento se encuentra "significativamente" por debajo de la inflación de los últimos 12 meses.

Las Leliqs fueron colocadas por primera vez por el Central el 11 de enero último, cuando todavía Federico Sturzenegger ocupaba la presidencia del organismo. Con este instrumento, que es exclusivo para los bancos, la mesa de operaciones de la entidad monetaria buscó incentivar el desarme de Lebacs y además tener un mayor control sobre la liquidez de corto plazo.

La decisión del BCRA ayer tiene que ver con el hecho de la fuerte pérdida de liquidez que registró en el último mes el mercado de pases, mientras las Leliqs fueron copando terreno. Según el informe monetario diario del Central, el saldo de los pases pasivos a 7 días alcanzaba al 2 de agosto los $1.154 millones contra $115.774 millones de las letras de liquidez.

Así, en un mes, el stock de Leliqs tuvo un crecimiento exponencial de $110.864 millones (+2.258%), mientras que el de los pases pasivos tuvo una caída de $54.050 millones (-97,9%).

Las letras de liquidez son más atractivas para los bancos porque están exentas del pago del impuesto a los ingresos brutos, que sí pagan los pases pasivos, y cuentan con un mercado secundario de negociación. Cuando debutaron, en enero, las Leliq a 7 días ofrecían una tasa de 27,25%, luego el BCRA la subió a 33% y a mediados de junio la llevo al 37%, lo que incentivó a los bancos a volver a elegir estos instrumentos después de una fuerte caída del volumen a principios de ese mes.

Ayer el Banco Central señaló que con el cambio de tasa de política monetaria, "las decisiones de la autoridad monetaria se concentrarán en un instrumento cuya influencia operativa será cada vez mayor en un contexto de reducción gradual del stock de Lebacs".

"Dado que el objetivo es ir desarmando Lebacs y que las Leliqs tienen un mercado más líquido que los pases, se pasa al instrumento de Leliqs, teniendo en cuenta que este BCRA le viene dando un rol más importante al control de la liquidez y los agregados", señaló el economista Federico Furiase, director de Eco Go.