El equipo económico buscó hasta último momento revivir el auxilio financiero para la Argentina con el cumplimiento del último desembolso de US$5.400 millones, que había sido puesto en suspenso ante la imposibilidad del Gobierno de contener la fuga de dólares y una debilidad política ante la contundente derrota electoral en las PASO a manos del peronismo, que parece amplificarse incluso para las autoridades del Fondo Monetario Internacional. Ayer el saliente director interino, David Lipton, confirmó que se congeló el envío, que se tratará después de las generales y sentenció: "La situación de Argentina en este momento es extremadamente compleja".

Más tarde, la reunión entre el ministro Hernán Lacunza y la flamante titular del FMI, Kristalina Georgieva, buscó calmar las aguas políticas, ante el temor de un vacío de poder que desestabilizara las endebles finanzas locales. En ese cónclave, la búlgara le dijo al funcionario local que la "Argentina está en el tope de prioridades para el Fondo". Así lo confirmó la oficina de prensa del palacio de Hacienda, que además precisó que la nueva jefa del organismo multilateral de crédito "quería que la primera reunión de su gestión sea con las autoridades argentinas": "vamos a trabajar juntos entendiendo las dificultades económicas y políticas que atraviesa el país".

La cancelación del envío del último desembolso no fue sorpresa ya que tanto el Gobierno como el organismo habían dado señales de que esa posibilidad se concretara. Pero la presencia del presidente Mauricio Macri en una de las reuniones en Washington demostró la necesidad que tiene la administración actual de contar con esos fondos. El revés también se leyó en señal electoral: el FMI clausuró la posibilidad de que el oficialista Juntos por el Cambios cambie su suerte pos PASO en las generales que se realizarán dentro de un mes.

La mala noticia para el equipo económico fue confirmada a Lacunza por el director para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional ( FMI), Alejandro Werner, y el jefe de la División Sudamérica del organismo, Roberto Cardarelli. Allí el jefe del palacio de Hacienda intentó convencerlos de que la Argentina había cumplido las metas propuestas. Pero el organismo priorizó señalar "la difícil situación económica y financiera". El objetivo, negociar con el próximo gobierno.

Pese a las visitas de Lacunza y Sandleris, el desembolso sigue congelado

 

El hasta ayer director gerente interino del organismo, David Lipton, sostuvo que se "trabajará para una eventual reanudación de una relación, algún tipo de relación financiera con ellos, que puede tener que esperar un tiempo". En declaraciones a Bloomberg Radio, Lipton confirmó así que el programa financiero de la Argentina con el FMI estará en suspenso, probablemente hasta después de la asunción del nuevo gobierno el 10 de diciembre próximo. "La situación de Argentina en este momento es extremadamente compleja", sostuvo.

Lipton, quien fue reemplazado al frente del organismo por la búlgara Georgieva, había sostenido el martes pasado, tras la reunión con Lacunza que el FMI tiene la intención de "continuar comprometidos con las autoridades argentina". Ahora las negociaciones continuarán entre el 14 y el 20 de octubre próximo, cuando viaje nuevamente a Estados Unidos una delegación del Ministerio de Hacienda, para continuar con las tratativas.

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