Un día antes de que el directorio del FMI sesione para tratar el caso argentino mientras continuan en Washington las reuniones técnicas, el vocero del organismo salió a respaldar las declaraciones del presidente Mauricio Macri, afirmó que el Fondo buscará que el acuerdo de asistencia financiera se consiga "rápido", delegó la responsabilidad de determinar cómo será el ajuste en las autoridades argentinas y aseguró que es cierto que "no es el mismo FMI" que antes.

El director de Comunicaciones de la institución, Gerry Rice, confirmó que la reunión de hoy del máximo órgano decisor del FMI, servirá como primer paso antes del acuerdo de las condiciones que tendrá la línea de crédito Stand-By que busca el Gobierno argentino. Una vez que el directorio dé el visto bueno a este tipo de préstamos, que por su carácter excepcional (el límite de monto es mayor al habitual) requiere una primera aprobación, la letra chica del acuerdo será discutido entre los técnicos de ambas partes, que luego contarán con el sello definitivo del organismo. A partir de ese momento, afirmó Rice, el programa acordado "se irá desarrollando".

El vocero del FMI además de respaldar las decisiones de política económica que tomó el Gobierno nacional en los últimos años, también aseguró que la responsabilidad de determinar las particularidades del ajuste necesario para contar con el financiamiento recaerá sobre el Estado argentino. "En cuanto a los objetivos y las metas (del programa) estamos de acuerdo con el presidente Macri: esto tiene que ver con las prioridades argentinas. Este programa le pertenece a la Argentina, el FMI apoya las prioridades de Argentina y ese es el tenor de los debates", subrayó. "Estamos aquí para apoyar el esfuerzo de Argentina en lo que ellos determinen que va a ser lo más útil y lo que fortalezca aún mas su economía, para poder así proteger los estándares de vida y a los más vulnerables", señaló.

Por último, Rice también apuntó que "no es el mismo" FMI que hace años. "Nosotros también cambiamos, nos adaptamos al cambio de nuestros miembros. Nos enfocamos más en la protección social, le damos mucha atención a las cuestiones sobre inequidad, y a la necesidad de crecimiento inclusivo", afirmó. En Washington se encuentra la comitiva argentina compuesta por funcionarios del equipo económico. El Ministerio de Hacienda envió a Rodrigo Pena, secretario de Hacienda y Guido Sandleris, jefe de Gabinete del ministerio. La cartera que dirige Luis Caputo estará representada por el secretario de Finanzas Santiago Bausili. El préstamos Stand-By que busca el Gobierno podría superar los 30.000 millones de dólares y aseguraría un "colchón" financiero y, como definieron en Hacienda, una "armadura" contra la volatilidad de los mercados internacionales que provocaron una salida de capitales del país.

Pero el FMI no será el único organismo que podría decidir sobre la situación del país. El Consejo de la OCDE, compuesto por 35 países, podría aprobar hoy la aceptación de Argentina como "país ingresante" al exclusivo club de naciones desarrolladas. Si bien en el Gobierno esperan con optimismo la decisión del órgano, ningún país ingresa individualmente sino por grupos y la resolución sólo saldrá si el cuerpo decisorio de la OCDE consigue unanimidad. El secretario general de la OCDE Ángel Gurría había afirmado a funcionarios que el 18 de mayo era una fecha "potencial" para que el Consejo alcance a un acuerdo y Argentina pudiera conseguir su status de "país ingresante", tras lo cual deberá iniciar un proceso que, estiman en la Casa Rosada, tardaría unos 4 años más. En la actualidad hay seis candidatos a formar parte de los "países ingresantes": además de Argentina, Brasil y Perú de América Latina y Croacia, Bulgaria y Rumania de Europa. El Consejo deberá aprobar sin disidencias un "paquete" de naciones que comenzarán el proceso de membresía completa. Argentina es, por el momento, el único país que actualmente cuenta con el visto bueno de todos los miembros.