El vicepresidente segundo del Banco Central, Demian Reidel, afirmó ayer que el G20 buscará crear una nueva clase de activo que seduzca a los tenedores de los u$s80 billones del capital financiero que circula en el mundo, y que el mismo esté destinado a financiar necesidades de la economía real calculadas en u$s5,5 billones en infraestructura de los países hasta el 2035.

"Hasta el 2035 la necesidad de financiamiento de la infraestructura es de u$s5,5 billones, para continuar con el desarrollo. En el mundo hay inversores con u$s80 billones en activos financieros disponibles, que hay que comunicar (ese capital) con las necesidades de financiamiento de infraestructura", indicó Reidel.

El funcionario del Banco Central explicó que el financiamiento de las necesidades de infraestructura mundial, que es crucial para el crecimiento en los países emergentes, "es uno de los objetivos prioritarios que se fijó la Argentina" para incluir en la agenda 2018 del G20.

Asimismo anticipó, durante una charla con periodistas acreditados al G20, algunos aspectos de la agenda de la próxima reunión de Ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales que se realizará en el Centro de Exposiciones de la Ciudad, los próximos días 19 y 20 de marzo.

En el encuentro, realizado en el Centro Cultural Kirchner (CCK), el funcionario remarcó que "hay que crear una nueva clase de activo financiero que permita que los grandes capitales que hay en el mundo se comuniquen con las necesidades de infraestructura".

Para ello reconoció que "habrá que trabajar mucho", porque indicó que "los proyectos de infraestructura tienen cuestiones difíciles de canalizar".

En la misma reunión, la representante del Ministerio de Hacienda ante el G20, Laura Jaitman, puntualizó que "el objetivo es hablar con todos y buscar consensos para que la agenda del G20 siga siendo las más relevante a nivel mundial".

Precisó que para la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales "los temas principales del canal financiero son las políticas públicas para el futuro del trabajo, y el financiamiento de la infraestructura, pero no sólo física sino también de acceso al mundo digital".

Jaitman subrayó que es preciso "entender el nuevo cambio tecnológico, y qué es lo que los países tienen que hacer para que la transición permita que las oportunidades se manifiesten para todos".

En ese sentido sostuvo que "hay que entender el impacto de la tecnología" en la vida de la gente, y para ello consideró que es necesario abordar un análisis que incluya "los sistemas de seguridad social y las buenas prácticas" de gobiernos y empresas.