El Gobierno abrirá hoy los sobres con las ofertas económicas de los primeros seis corredores viales que se licitaron bajo la modalidad de Participación Público Privada (PPP), con la que apuesta a construir y mejorar 3.300 kilómetros de caminos sin incrementar el gasto en el corto plazo ni salir a endeudarse en el mercado internacional. El acto se llevará adelante en la sede de Vialidad Nacional en Diagonal Sur, con la corrida cambiaria y la suba de tasas como telón de fondo, que ocurrieron durante las últimas dos semanas y complicaron el panorama financiero de los proyectos.

Es que en los contratos de PPP los privados se encargan de iniciar las obras mediante un "crédito puente" por parte de bancos locales que se encarecieron significativamente después de que el Central pusiera la tasa en el 40% para contener la suba del dólar.

En ese sentido, el escenario actual es completamente diferente del que había el 24 de abril cuando se dieron a conocer los diez consorcios interesados, conformados por 19 empresas nacionales y 9 internacionales. En ese entonces, la corrida recién había comenzado, la divisa cotizaba en torno a los $20 y las tasas de interés estaban por debajo del 30%. Tampoco el Gobierno había anunciado el inicio de las negociaciones para pedir un préstamo "stand by" con el Fondo Monetario Internacional (FMI), una entidad que cuestiona los proyectos PPP por considerar que son deuda estatal encubierta.

En este tipo de licitaciones, una vez que el privado cumple con determinado avance de la obra (se estima unos seis meses o más), el Ejecutivo le gira un título de pago por inversión (TPI) trimestral, que las compañías luego utilizan para conseguir el resto de los fondos en el exterior.

En el sector estimaban antes de que se desatara la turbulencia, que mediante el TPI los privados conseguirían financiamiento en dólares en torno al 10% anual, unos dos puntos por arriba del soberano. Como los contratos son a quince años, esto implicaba que las obras podrían terminar saliendo entre dos y tres veces más en comparación al mecanismo de licitación tradicional.

"El precio que se dará a conocer hoy está firme, pero tendremos que sentarnos para negociar modificaciones, porque en este lapso el riesgo país aumentó", apuntó a BAE Negocios uno de los empresarios que presentó ofertas.

El problema es que no sólo se encareció la pata externa del financiamiento, sino también la local que se necesita para empezar la construcción, que permite fondear las operaciones hasta obtener el flujo proveniente del exterior, una vez que el Ejecutivo empiece a emitir los TPI.

Por lo pronto, toda la primera plana de la patria contratista volverá a verse las caras en el acto de hoy. Entre los ofertantes se encuentran Marcelo Mindlin con Sacde (ex Iecsa, constructora del grupo Macri, y con todos los números puestos para quedarse con el corredor E), Roggio, Chediack, la Corporación América de Eduardo Eurnekian, Techint, asociadas con empresas más pequeñas como Eleprint e internacionales como Acciona (España) e INC (Italia).