El Gobierno nacional lanzará hoy en la plaza local dos nuevos bonos en pesos ajustados por inflación, ante las dificultades para colocar deuda en un mercado internacional convulsionado por la suba en la tasa de interés de Estados Unidos. Será un título a cinco años indexado por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) y otro a dos años con la innovadora "cláusula gatillo" que el ministro de Finanzas Luis Caputo introdujo en su última emisión.

En aquella ocasión, el funcionario logró captar $70.000 millones con un papel a un año que paga 22,5% anual o lo que se haya movido el CER en ese lapso más 3,75 puntos básicos, lo que sea más alto. Con este instrumento, el Tesoro le garantizó a los inversores un rendimiento de casi cuatro puntos por arriba de la inflación. Esta nueva apuesta a los títulos en pesos permite sacar provecho de las expectativas de inflación al alza, aunque advierten por el "crowding out" sobre el crédito disponible para los privados.

El bono con vencimiento en 2023 ajustará su capital en base al CER y pagará intereses por un 4% anual. El otro título pagará un 1,6% mensual que se irá capitalizando, lo cual arroja una tasa del 21% anual, pero si la inflación supera esa cifra se dispara la "cláusula gatillo" que garantiza un retorno 4 puntos arriba de la suba de precios.

El head of research de Max Valores, Ezequiel Zambaglione, explicó que "para que se gatille el CER, la inflación debe ser mayor al 16,5%" en ese lapso, situación que parece bastante probable si se tiene en cuenta que las expectativas para este año están en torno al 19%. En tanto, para el segundo año es más probable que se pague la tasa del 21%, ya que se supone una inflación de entre el 13% y el 15% más otros cuatro puntos que quedaría debajo de esa tasa.

Esto daría un precio de corte de $103,5 por cada 100 nominales. "No podría valer menos de 101,6", evaluó Zambaglione.

El ex secretario de Finanzas Guillermo Nielsen planteó que con la cláusula gatillo el Gobierno "puede convencer" a más inversores de que lo suscriban, en un contexto externo "más volátil, donde el financiamiento escasea". Sin embargo, alertó que "a este ritmo no van a quedar recursos para las pymes y no viene fácil la mano" para el sector productivo.

En tanto, Federico Furiase del Estudio Eco/Go destacó que la suba del dólar de los últimos días favorecerá el ingreso de fondos para los bonos, y un título con CER se vuelve atractivo con las expectativas de inflación al alza tras el cambio de metas de fin de año. "Tiene que haber coordinación entre el Central y Finanzas para que lo que está en las Lebac pueda ir a financiar al Tesoro y al sector privado", consideró.

"El último bono híbrido funcionó bastante bien pero ahora hay que ver si golpea la tensión en el mercado global, porque se puede enfriar la demanda de activos de países emergentes en general", sostuvo Furiase.

Lo cierto es que la emisión de estos dos títulos coincide con el vencimiento del Bonad y Bonar 2018, por lo que parecen destinados para los tenedores de estos papeles, evaluó Zambaglione, y no para las aseguradoras, que "no tendrán una participación relevante" porque "ya abrieron nuevos fondos o están en letras más cortas".